El poder “verde olivo” vuelve a Brasil de la mano de Bolsonaro
En un país que se deshizo de un Gobierno militar hace solo 33 años, Jair Bolsonaro ha encendido todas las alarmas con la inclusión de generales y militares retirados en su Gabinete que llevará las riendas de Brasil a partir de mañana, cuando el ultraderechista juramente como Presidente.
Como parte de este viraje político, la avenida de la “Legalidad y de la Democracia” de Porto Alegre ha retomado su nombre anterior: presidente (Humberto) Castello Branco, en homenaje al primer dictador.
La analista política, Ticiana Magalhaes, dijo que el nuevo Gobierno tiene una fuerte línea militar, neoliberal y una moral conservadora que preocupa a millones de brasileños. Pero, se prevé un fuerte confrontamiento entre militares y congresistas para llevar adelante los programas propuestos en su Gobierno.
Neoliberal en lo económico, de moral conservadora, con amplia presencia militar y apenas dos mujeres: así es el perfil del gabinete con el que el ultraderechista pretende reformar Brasil desde mañana.
Objetivos
Bolsonaro apuesta en un equipo de siete ministros militares, ocho con perfil técnico y siete políticos, unidos en su crítica feroz a los gobiernos izquierdistas del encarcelado Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y la destituida Dilma Rousseff (2011-2016).
Es un equipo con tres grupos con objetivos muy distintos: un grupo nacionalista-antiglobalista, que se orienta en la política populista de Donald Trump; un grupo de neoliberales que controla la parte económica, y otro de militares con influencia en varias áreas”, explicó a la AFP Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas.
El Presidente electo, que a lo largo de su carrera generó polémicas por incontables declaraciones racistas, homófobas y misóginas, prometió en vísperas de Navidad gobernar “en beneficio de todos, sin distinción de origen social, raza, sexo, color, edad o religión”.
La elección del juez anticorrupción Sergio Moro como futuro ministro de Justicia fue inicialmente polémica. Pero desde que aceptó la designación, Moro se ha esforzado por mejorar la reputación de Brasil y la participación del país en círculos judiciales internacionales.
El analista político, Roberto Covarrubias Núñez, dijo que el nuevo Gobierno brasileño tendrá que mantener en buen nivel sus relaciones internacionales, especialmente con sus países vecinos.
“Es cierto que en América Latina los militares no son bien vistos por su participación en las dictaduras. Ahora, los militares brasileños desde sus ministerios tendrán que trabajar con la lógica democrática y no la castrense”, consideró.
Otro gran reto de Bolsonaro será recuperar la economía tras dos años de recesión y otros dos de tímido crecimiento. El economista Paulo Guedes, moldeado en la Universidad de Chicago (cuna del liberalismo económico moderno) dirigirá un superministerio de Economía, que tendrá a su cargo Hacienda, Planificación, Comercio Exterior y una parte del desmembrado Ministerio de Trabajo.
Partidario de privatizar lo que se pueda y de un estado cuanto más pequeño mejor, Guedes ha nombrado a otros economistas veteranos -apodados por la prensa como “Chicago Oldies”- al frente de la estatal Petrobras, del banco de fomento Bndes y del Banco Central.
63 años de edad tiene el ultraderechista que conquistó el voto de 57 millones de brasileños en los comicios de octubre pasado.
ATAQUES HOMÓFOBOS
La violencia homófoba en Brasil alcanzó niveles récord en 2017: al menos 445 personas murieron por ataques homófobos. Antonio Kvalo, cofundador de Tem Local (una página web que informa sobre ataques homófobos), dijo que el ascenso de Bolsonaro, con sus comentarios homófobos, ha fomentado aún más el prejuicio.
Kvalo aseguró que ahora los agresores que atacan a personas LGBT citan cada vez más a Bolsonaro. En algunos casos hasta llevan su nombre en camisetas. “Estamos todos muy asustados”, reseñó Tem Local.
INDÍGENAS EN ESTADO DE ALERTA
Para alarma de los líderes indígenas, Bolsonaro ha prometido que no habrá nuevas reservas indígenas y que las existentes se abrirán a la minería. “Estamos en estado de alerta”, alertó Beto Marubo, líder indígena de la reserva del Valle de Javari.
Según la coordinadora ejecutiva del Enlace de Pueblos Indígenas de Brasil, Dinamam Tuxá, los indígenas no quieren minería y agricultura en sus reservas, que hoy figuran entre las áreas mejor protegidas del Amazonas.
“Bolsonaro no respeta las tradiciones de los pueblos indígenas”, según su página web.
LIMPIARÁN TODO VESTIGIO DEL “MARXISMO CULTURAL”
REDACCIÓN CENTRAL
Bolsonaro se ha rodeado de ministros que comparten sus valores conservadores -contrarios al aborto y a la “ideología de género-, su fe cristiana, su visión proestadounidense, antiglobalizadora y antiizquierdista y escéptico al cambio climático.
El futuro canciller Ernesto Araújo prometió limpiar el Ministerio de Exteriores de todo vestigio de “marxismo cultural”; y el filósofo colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, que ocupará Educación, opina que “quien define el género es la naturaleza”.
En Medio Ambiente, nombró al abogado Ricardo Salles, identificado con el sector ruralista, según denunció Greenpeace que combate la deforestación.
La pastora evangélica Damares Alves, futura ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, sorprendió por su lado con declaraciones conciliadoras respecto a la comunidad LGBT.
El excapitán, durante 28 años diputado federal, ha negociado en cambio algunos ministerios -como el de Agricultura, para el que fue designado la diputada Tereza Cristina-, con la bancada “BBB” (Buey, Bala y Biblia), que le dio un apoyo clave y reúne transversalmente a parlamentarios del agronegocio, a los partidarios de la liberalización del porte de armas y a los evangélicos.
Datos: Agencias e Internet
ANÁLISIS
Alfredo Jiménez Pereyra. Editor Mundo
La democracia brasileña pende de un hilo
La historia de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, en la que miles de activistas de izquierda fueron torturados y 400 fueron asesinados, es un proceso complejo y traumático para la sociedad.
Defensor de este proceso y de sus métodos de tortura, Jair Bolsonaro se presenta como el gobernante de mano dura capaz de regenerar un país cansado por los escándalos de corrupción, la violencia y la crisis económica.
Bolsonaro es partidario de presentar ante el Congreso proyectos de ley que criminaliza como terroristas a los militantes de organizaciones de izquierda o a los que invaden haciendas para presionar por una reforma agraria. De concretarse su plan político, la democracia brasileña pende de un hilo.
































