Mercurio y oro, armas letales que arrasan con la Amazonia
“EL DAÑO QUE CAUSA EL MERCURIO EN NIÑOS ES IRREVERSIBLE”
La explotación de oro en los ríos de la Amazonia boliviana, el uso de mercurio para su extracción y las graves enfermedades que está ocasionando este metal en los humanos, son parte de un conjunto de problemas que claman un tratamiento urgente y atención de las autoridades responsables.
Sobre las consecuencias de esta explotación descontrolada, el poder económico de quienes manejan la extracción de oro, las afectaciones a la salud de las poblaciones indígenas cercanas y otros efectos conversamos con el sociólogo e investigador Oscar Campanini, director del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), quien ha publicado varios estudios sobre la temática.
Los Tiempos (LT).- ¿Dónde empieza y termina toda la cadena de la explotación del oro en la Amazonia boliviana?
Oscar Campanini (OC).- El oro existe en dos tipos de yacimientos. Una parte está en vetas, que es como cualquier otro mineral que está en la roca o en forma de filamentos.
Lo que se hace es cavar y sacar esa roca, triturarla y extraer el mineral del oro en pequeñas cantidades.
Hay otro tipo de minería del oro que se llama aluvial, en la que el oro no está en la roca, sino en un sedimento muy fino al fondo del río.
El problema con esta forma de extraer el oro es que se encuentra en cantidades ínfimas, pequeñísimas, no hay siquiera la posibilidad de encontrar al menos un gramo de oro.
Es muy difícil extraer este polvo por vías mecánicas y para ello se utiliza el mercurio.
El mercurio es un metal en estado líquido que a temperatura ambiente tiene la posibilidad de atraer al oro y no se mezcla con otros materiales.
Lo que se hace es moler la roca, o sacar ese sedimento donde se presume que hay oro y luego se separa este metal con la intervención del mercurio.
Esta mezcla se calienta y a altas temperaturas el mercurio se evapora y queda el oro.
Y este oro que se extrae, especialmente de la Amazonia boliviana y otras cuencas, es acopiado por las empresas mineras que trabajan en esa zona y de ahí se va comercializando.
El 99% de oro que se extrae en Bolivia está en manos de las cooperativas mineras.
Las cooperativas no tienen la capacidad de exportar de forma individual. Para ello existe toda una cadena de intermediarios que van juntando estas pequeñas porciones de oro hasta reunir lo suficiente para su venta y exportación.
De esto se ocupan las empresas comercializadoras que en Bolivia no pasan de 10, la mayoría son unipersonales y son las que se encargan de exportar el oro.
LT.- Aparentemente este negocio parece muy limpio, muy legal. ¿Qué pasa con el mercurio que se usa?
OC.- El mercurio es, en primera instancia, una de las sustancias más tóxicas que existen en el mundo, junto con el plomo y el arsénico.
En el caso particular del mercurio, es una sustancia persistente en el ecosistema. Se evapora y tarde o temprano ese vapor de mercurio se condensa y vuelve a algún punto del ecosistema, en este caso el mismo río.
Es muy difícil estabilizarlo o evitar que haga daño.
¿Cómo llega al cuerpo? A través del contacto. El solo hecho de tocar mercurio ya afecta a las personas.
El otro riesgo es la inhalación de este metal. Cuando se quema se convierte en vapor. Es como dejar un vaso de agua que se deja y en dos o tres días el contenido desaparece porque el agua se convierte en vapor.
Ocurre algo similar con el mercurio, se aspira ese vapor y produce daños.
Sin embargo, el mayor daño que genera el mercurio es cuando se transforma en una versión orgánica como metilmercurio.
El mercurio que usan los mineros tarde o temprano llega al río, y se va hasta el fondo, hasta los sedimentos y ahí por la acción de microorganismos se transforma en metilmercurio y entra en la cadena trófica.
Entra en microorganismos y en algas que son alimento de los peces.
Ahí ingresa a la cadena alimenticia humana y afecta a las personas. Este tipo de mercurio es el que más daño puede provocar.
Ingresa a los humanos a través de la ingesta de peces. A partir de ahí, las bolivianas y bolivianos nos contaminamos con mercurio.
LT.- ¿Hay datos de casos concretos que se hayan presentado? ¿Qué tratamiento han seguido?
En el caso del mercurio hay un tratamiento que consiste en buscar que este metal se elimine del cuerpo lo más rápido posible, pero eso en el caso de personas mayores.
En el caso de los niños no sirve ese tratamiento, el daño en el cerebro es irreversible.
Este tipo de casos son conocidos como enfermedad de Minamata (se llama así porque los primeros casos se descubrieron en ese lugar de Japón).
El sistema de salud no tiene la capacidad de identificar estos casos, pero hay científicos que hacen este tipo de estudios y han identificado muchos casos que tienen similares síntomas de la enfermedad de Minamata.
LT.- ¿Qué están haciendo las entidades gubernamentales para detener estos daños que la minería del oro está ocasionando en la Amazonia?
OC.- Ha realizado muchas acciones, desafortunadamente no son suficientes.
Por ejemplo, Bolivia ha firmado el Convenio de Minamata, en 2015, donde se compromete a tomar medidas.
Sin embargo, desde 2015 Bolivia empezó a importar mercurio en grandes cantidades convirtiéndose en el principal importador en el mundo. Desde ese año hasta 2023 ocupaba entre el primer y segundo lugar entre los importadores de mercurio del mundo.
Si bien Bolivia firmó el convenio de Minamata, en contraposición las acciones que realiza son diferentes.
Se toman acciones, pero en realidad no prosperan.
LT.- Tan grave está la situación que entiendo que una comisión conformada por investigadores de varios países tendrán una audiencia con el Papa León XIV para exponer el tema y presentar un documento. ¿Qué se espera de esta acción?
OC.- Este documento es una compilación de información que proviene de estudios científicos. Quienes han elaborado este documento son instituciones principalmente académicas que se dedican justamente a realizar estos estudios que generan evidencia y ven qué está ocurriendo.
El principal propósito es alertar. Lo que la ciencia está evidenciando es que urge actuar respecto al impacto que tiene el mercurio. Esa urgencia ya se conoce a nivel de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Naciones Unidas y se conoce a nivel de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Brasil.
Pero las acciones que se realizan son insuficientes para atender esta urgencia. El ritmo que toman estas acciones toma años.
Bolivia está representada por el Cedib, si bien no somos parte del ámbito académico, sí generamos bastante investigación científica para respaldar estas preocupaciones que tiene la sociedad boliviana.
LT.- Se sabe que el negocio del oro está ligado a otras actividades ilegales o ilícitas como el narcotráfico, tráfico de armas, prostitución y otras. ¿Hay conciencia de la existencia de esta red con bastante poder económico?
El oro es un metal con usos muy particulares. Es ornamental para la fabricación de joyas y como recurso financiero, y este último uso lo convierte con facilidad en un medio para el lavado de actividades ilícitas.
Es por eso que se usa en actividades ligadas al narcotráfico, a trata y tráfico, contrabando y otros ilícitos.
Efectivamente en toda la Amazonia se ha observado que existen estos vínculos con estos grupos ilícitos. Sin duda, enfrentarse a estos implica un gran riesgo.
LT.- ¿Quién controla el oro en Bolivia?
El oro en Bolivia es el principal mineral de exportación y una cosa es lo que se reporta oficialmente y otra lo que sale al exterior de manera ilegal. Lo que se contrabandea es mucho más grande.
Además de las consecuencias para la salud que trae el mercurio, también trae deforestación y una gran cantidad de impactos y generalmente no se ve ni se habla de eso.
Solo se menciona las regalías y el dinero que genera.
LT.- ¿Por qué el Gobierno no toma acciones concretas para detener estos impactos tan fuertes de la minería del oro en la salud y el medio ambiente?
OC.- Una de las razones es la falta de capacidad del Estado. La AJAM debería controlar las actividades mineras, pero son pocas personas y con poco presupuesto para abarcar todo el país.
Pero por ahí sale otra pregunta, ¿Por qué no poner más recursos? Y ahí se develas que hay otro factor de orden político. El sector cooperativista representa un poder económico muy grande que ha logrado también tener un poder político muy grande.
La gente que se dedica a la minería del oro tiene gran cantidad de dinero y puede controlar a las comunidades circundantes, a las autoridades locales y a las propias instituciones.
Hay en muchos municipios del país alcaldes mineros, están tomando y asumiendo ya el control político.
Lamentablemente todos los gobiernos del pasado y el actual, no tienen la voluntad política para enfrentarse a este poder y usualmente tienden a aliarse con él.






























