El dólar y la urgencia de la hegemonía de EEUU
En julio de 1944 EEUU y sus aliados realizaron el congreso de “Bretton Woods”, del cual resultó la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), y se estableció el dólar estadounidense como una divisa de reserva internacional respaldado por el oro que poseía Estados Unidos.
Con este poder las autoridades estadounidenses empezaron a imprimir su moneda hasta un punto que sólo un tercio de todos los dólares en circulación tenían respaldo en oro. En 1948 se crea el Plan Marshall que tiene como objetivo principal el recuperar la economía de Europa (destrozada por la guerra) para lo cual EEUU destinó $us 52.000 millones, para tratar de frenar la amenaza (militar y económica) de los soviéticos.
El plan Marshall resultó tan exitoso que una vez recuperadas las economías de Alemania, Japón y Francia y estos conjuntamente a Canadá, a partir de 1965, exigieron a los EEUU cambiar sus dólares (ahorrados) por oro, pero este país ya no tenía reservas del precioso metal; surgieron amenazas por parte de los europeos de diluir la OTAN, también pedían el retiro de las bases militares estadounidenses, lo cual no podía ser aceptado por EEUU.
En 1971, Nixon aplica la política económica denominada “Nixon Shock”, que logra que la divisa internacional del dólar tenga como respaldo al petróleo. Mediante un acuerdo (en 1974), Kissinger logra que países productores de petróleo cotizaran y vendieran el barril de petróleo en dólares americanos, iniciando de esta manera el ciclo de los “petrodólares”, del cual se beneficia hasta nuestros días EEUU.
Hasta hace unas cuantas semanas este sistema funcionaba de maravilla, pero ya se puede observar una fuerte fisura con el anuncio de Venezuela de vender su petróleo en yuanes (moneda china); este accionar, representa para EEUU, una fuerte amenaza que debilitará la supremacía del dólar como divisa de reserva internacional, un lujo que no puede dejar avanzar, ya se escuchan rumores que Rusia conjuntamente algunos de sus aliados apoyarán de manera efectiva la iniciativa venezolana, lo cual traerá como consecuencia el fin de los beneficios de los petrodólares y con esto también la culminación del dólar como la moneda dominante.
China que emerge como una potencia industrial, comercial y financiera no dudará en aceptar la propuesta de Venezuela para que de esta manera se afiance como la primera potencia económica. El desarrollo y expansión de la economía china (sobre todo en América Latina), no muestra otra cosa más que el debilitamiento de la economía y hegemonía americana; los países latinoamericanos deberíamos empezar a generar propuestas de políticas económicas que permitan una mayor y más fácil integración y participación con la economía del gigante asiático.
En este sentido, a los EEUU sólo le quedan dos caminos para someter a Latinoamérica: el primero fomentar y apoyar (interna y externamente) el “derrocamiento” de Maduro y todos aquellos gobiernos “izquierdistas”, lo cual le permitirá tener más facilidad de “manipular y presionar” a estos países para que vuelva la supremacía mundial y el segundo tratar de “negociar” con sus enemigos ideológicos el restablecimiento de los acuerdos para lograr que el dólar se mantenga como moneda principal en las transacciones petroleras.
El autor es economista.
Columnas de MIGUEL ANGEL MARAÑON URQUIDI






















