¿Y los jodidos? Como siempre, los ciudadanos
“Estamos jodidos, el Cobija también está bloqueado”, fue la contundente frase del chofer del micro “C” al percatarse de que por el puente con ese nombre tampoco había circulación. Decenas de vehículos tuvieron la “original” idea de desviarse por la calle Tumusla en busca de una salida por el puente Cobija porque el de Quillacollo estaba bloqueado. Lo que lograron fue una espantosa congestión de varias cuadras sin posibles salidas por calles adyacentes. El chofer tenía toda la razón, todos los pasajeros quedaron jodidos: el trabajador que quería llegar a almorzar a hora a su hogar; el ama de casa que diligente llevaba insumos para preparar una merienda para su familia; el estudiante, el albañil, el funcionario, el par de ancianos de la primera fila y el bebé que lloraba impaciente. Mientras tanto, los “doctorcitos” se divertían bloqueando los puentes y cantando estribillos contra Evo Morales; los radicales antimasistas planificaban la revolución y el Gobierno buscaba alguna “estrategia envolvente” para salir del conflicto. Y claro, los ciudadanos al medio: jodidos. Lo extraño del caso es que los pasajeros permanecían callados. En otros casos ya se escuchaban protestas e insultos contra los bloqueadores. ¿Será que estos ciudadanos apoyan a sus médicos como cándidamente se lee en carteles en algunos vehículos y en ventanas de domicilios?
Para pedir apoyo de los ciudadanos antes deberían respetarlos y no dejarlos “jodidos”, como dice el chofer del micro, quien en algún momento se convertirá también en un paciente como el ama de casa, el funcionario, el albañil o el bebé.
Subjefe de Redacción
Columnas de MICHEL ZELADA CABRERA






















