Refrescando nuestra historia: La nueva “República Mamorénica”
Entre los muchos y singulares documentos políticos emitidos por el Dr. Demetrio Canelas, tienen innegable trascendencia histórica, por las circunstancias imperantes, la carta que dirigió en junio de 1936 –poco tiempo después del derrocamiento del presidente Tejada Sorzano por el coronel David Toro- al presidente del Comité Nacional del Partido Republicano Genuino y la Circular a los directorios departamentales, al recuperarse temporalmente las libertades democráticas y el libre ejercicio de opinión.
La primera enfatiza los términos y alcances del Manifiesto de varios ex -ministros republicanos-genuinos del Presidente Salamanca en respuesta a un discurso del coronel David Toro, pronunciando el 1º de enero de 1936 en oportunidad de una recepción en Palacio de Gobierno por el entonces presidente Dr. José Luis Tejada Sorzano. El Jefe de Estado Mayor del Ejército desmovilizado, acusó al gobierno Salamanca de “haber causado las derrotas militares en la Guerra del Chaco”.
Se refiere también a imputaciones del gobierno Tejada Sorzano a los ex – ministros y colaboradores de Salamanca. Señala la conducta y deberes que instaba a los bolivianos a la unidad frente al peligro que traían en esos días los propósitos agresivos latentes en el Paraguay para “reivindicar las ricas petroleras bolivianas”.
La referencia a los postulados y doctrina del Partido Republicano Genuino y la implantación de reformas económicas y sociales relacionadas con grandes proyectos infraestructurales de vertebración del Occidente de Bolivia con “el oriente cruceño y las llanuras moxeñas teniendo por fin hacer el río Mamoré la columna dorsal de nuestra estructura geográfica”, fueron en esos años una de las preocupaciones en el criterio avizor del insigne periodista y dirigente político.
“Si hay una perspectiva de resurgimiento está en una nueva República mamorénica” señalaba visionariamente el Dr. Canelas.
Otros conceptos del documento político histórico-principista insisten en la necesidad de recuperación de la estabilidad político-administrativa, oponiéndose a las improvisaciones con nuevas fraseologías “para atraer las conciencias desengañadas”.
La circular de 28 de mayo de 1938 sobrepasó el límite interno partidario por la elevación de ideas y los conceptos. Es un documento probatorio de la convicción del Partido Republicano Genuino de mantener el principio de la integridad territorial de Bolivia.
La historia de Bolivia, por escribirse, encontrará en sus documentos rescatados, y otros, nuevas fuentes para la urgente y perentoria misión de depurarla de mixtificaciones y deformaciones.
Lo que dice Canelas: La obra más urgente y costosa, la obra en que los bolivianos de este tiempo debemos poner en el mayor tesón, porque está llamada a salvar la nacionalidad, es la consolidación de la unidad económica, política y espiritual de Bolivia, cuya estructura geográfica, influida por condiciones adversas, desde el origen mismo de la República, no ha hecho sino empeorar en el curso del tiempo, por nuestra impotencia orgánica, unida a nuestro reincidente estado convulsivo, que nos ha hecho dejar en un desordenado abandono los más extensos y ricos territorios de la heredad nacional. Ellos han acabado por gravitar de hecho hacia los países fronterizos. Tal ha sido el origen principal de las frecuentes amputaciones territoriales que Bolivia ha venido sufriendo en el curso del tiempo, hasta llegar a convertirse en un campo de expansión para las naciones vecinas, sin descontar a la más miserable de ellas. La unión con el Oriente cruceño y con las llanuras moxeñas, teniendo por fin hacer del río Mamoré la columna dorsal de nuestra estructura geográfica y la arteria monopolizadora de nuestra comunicación con el mundo, debe constituir la meta inmediata de todos los esfuerzos financieros y políticos de que es capaz la República. Para salvar a Bolivia de los graves peligros que la amenazan, tenemos que dar la espalda al Pacífico, por cuyas aguas durante un siglo, hemos hecho fluir hacia lo desconocido nuestra vitalidad, y volver los ojos hacia las corrientes de nuestros grandes ríos, en cuyas orillas se dilata la grandiosa patria verde del futuro, sumida ahora en el abandono indescriptible e incalificable. La montaña minera, que fue la causa de la creación de Bolivia, ha sido también la causa de su perdición, sin que sea posible hoy día ocultar el hecho de que la República altoperuana de los cerros de Potosí y Oruro han hecho fiasco. Si hay una perspectiva de resurgimiento está en una nueva “República Mamorénica”.
Extractado de la obra “Dictadura y democracia en Bolivia” de Demetrio Canelas, 1992.
Columnas de RAFAEL E. PEREDO ANTEZANA






















