Su nombre es Greta Thunberg
“Evitar un colapso climático catastrófico es hacer lo aparentemente imposible, y es lo que tenemos que hacer”, advierte Greta Thunberg, la joven de 16 años, de nacionalidad sueca, activista por la justicia climática que, desde agosto de 2018, inició una protesta solitaria para exigir, a los políticos, acciones concretas y precisas contra el cambio climático. Greta decidió faltar al colegio cada viernes y, con una pancarta que señala “Huelga escolar por el clima”, sentarse frente al parlamento de Estocolmo como protesta. Desde entonces, más de un millón de estudiantes y adolescentes en más de 100 países se han unido a las huelgas escolares por el cambio climático. La joven ha inspirado el movimiento Friday For Future.
El argumento de Greta es que a los niños y jóvenes no les sirve de mucho aprender si es que no cuentan con un futuro. Y, de manera incisiva, reclama la utilidad de aprender datos cuando en el contexto actual estos no son tomados en cuenta, refiriéndose a las alarmantes cifras del calentamiento global. Ella pide escuchar a la ciencia y a lo que los expertos nos advierten respecto de los efectos del clima. Es así que reclama por la garantía de un futuro y lo hace de manera pacífica. Ella está consciente de que estamos en una situación de emergencia. Y apuesta a que su lucha se extienda para lograr concientizar y transformar hoy. En las vacaciones de Semana Santa, hizo una gira por Europa y lo hizo de manera consecuente: viajó en tren, pues se niega a viajar en avión para reducir la huella de carbono.
Si bien Greta emite el mensaje de la importancia del cambio de hábitos a nivel individual, sabe que las grandes transformaciones se darán desde los Estados, y las grandes corporaciones, pues son quienes generan la mayor parte de las emisiones de gases invernadero. Interpela de manera aguda a los políticos señalándoles que “se nos acaba el tiempo y a ustedes se les han agotado las excusas”.
En los discursos ante instancias internacionales, Greta es muy profunda en sus críticas y asevera que “estamos ante una situación de emergencia, nuestra civilización está siendo sacrificada para que unos pocos tengan la oportunidad de seguir haciendo grandes cantidades de dinero. Nuestra biósfera está siendo sacrificada para que la gente rica de países como el mío (Noruega) pueda vivir con lujos. Es el sufrimiento de muchos el que paga los lujos de pocos”. Finalmente, Greta, de manera lúcida sostiene que no podremos solucionar la crisis climática por la que atravesamos, si es que ésta no es tratada como tal, como una verdadera crisis, por tanto, si las soluciones son imposibles de hallarse dentro el sistema, pues hay que cambiar de sistema, no queda otro camino, si queremos permanecer como humanidad.
La autora es socióloga y antropóloga
Columnas de GABRIELA CANEDO VÁSQUEZ





















