¿Por qué no MAS 2/3 a Evo?
Haberle otorgado al presidente Evo Morales los dos tercios de votación a partir de su gobierno del 2005 ha sido un error garrafal en el que los electores no debemos volver a incurrir puesto que, como está comprobado, ese porcentaje que le permitió una extraordinaria legitimidad ha sido impropiamente aprovechado y ha servido para envilecer la humildad y simpatía que caracterizaba al Evo del pasado. El transcurso del tiempo ha develado a un Evo ensoberbecido que ha caído fácilmente en el malsano culto a la personalidad que le han tejido dañinamente los aduladores neo estalinistas que lo rodean.
Entre los malignos desaciertos basta señalar el dispendioso gasto que realizó de más de sesenta mil millones de dólares; ingresos obtenidos gracias a las extraordinarias cotizaciones del petróleo, el gas, los minerales y la soya. No se atendió debidamente la salud ni la educación y paradójicamente se institucionalizó la corrupción, favoreciendo a sus adláteres, comprando conciencias y falsas lealtades, corrompiendo al sindicalismo e incluso a una parte de la cúpula militar. Sin embargo de lo anterior, “la hazaña” del masismo y sus dos tercios encuentra su máxima expresión en el putrefacto Órgano Judicial constituido por ilegítimos magistrados que solo están al servicio del gobierno de turno, de los traficantes de influencias y de los económicamente poderosos con “generosas” y corruptas billeteras. El Órgano Judicial se constituye en vergüenza nacional por su ineptitud y su públicamente conocida y denunciada corruptela, (salvando honrosísimas excepciones) que más bien administran eficientemente injusticia. A estos malos administradores de justicia que incluyen vocales y jueces les debemos recordar que: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista” puesto que ¡Más temprano que tarde los sentaremos en el banquillo de los acusados!
Como ejemplo se conoce el caso de una litigante que reclamó dineros que legítimamente había prestado a una empresa, préstamo que consta en balances auditados y declaraciones juradas ante el SIN, documentos idóneos que ante cualquier tribunal probo harían prueba plena; sin embargo irracionalmente ha perdido el juicio por razones atribuibles a corruptos administradores de justicia, quienes se preocuparon de hacer buscar, mediante sus operadores, a allegados de la víctima, para ponerle precio a un auto de vista “favorable” y luego a un recurso de casación con “tarifas” que fluctuaban entre los seis mil y treinta mil dólares americanos, violentando el debido proceso y la verdad material.
El citado ejemplo es ampliamente conocido y no es otra cosa que el resultado de la corrupta administración de justicia que tiene como origen la maligna utilización del poder que dan los dos tercios en el Asamblea Legislativa Plurinacional al actual gobierno, lo que le ha permitido designar como Magistrados a personajes descalificados que no gozan de ninguna legitimidad como lo demuestra el resultado de las tristemente célebres elecciones para magistrados del Órgano Judicial.
Por eso y por muchas otras razones, debemos emitir el próximo 20 de octubre nuestro voto sin volver a cometer el craso error de darle a Evo ni a ningún otro candidato el poder de los dos tercios. Para ello debemos votar con serenidad, sin apasionamiento y con la esperanza puesta en que el próximo gobierno sea uno que tenga pesos y contrapesos debidamente equilibrados a fin de reencauzar por los senderos del bien la democracia, la dignidad y la justicia puesto que esta última es el hecho más vergonzoso que lapida al gobierno de Evo Morales. Solo el voto será capaz de evitar que el MAS y Evo dejen de cabalgar en el monstruo de la soberbia, la incapacidad para conducir la nave del Estado, el abuso del poder, la corrupción y el destructivo culto a la personalidad que le han inculcado sus allegados y asesores.
El autor diputado nacional
Columnas de JULIO H. VALENZUELA GONZÁLEZ





















