El Silala ¿de obsequio?
Morales transgredió un principio básico de las relaciones exteriores de un Estado, aquel que dice: nunca afirmar ni negar nada si no es compatible con los intereses del país.
Refiriéndose al conflicto por el Silala había proclamado que: “el agua es un derecho humano”, admitiendo uno de los argumentos básicos de la demanda chilena. Y, efectivamente, existe una resolución que aprobó la ONU a petición de Bolivia en 2010, por la cual se considera como un derecho humano básico el acceso al agua potable. Pero, en la Haya no se dirime un derecho humano al agua, sino el derecho propietario de Bolivia. Con esta declaración, más su “acuerdo” de los 13 puntos con Chile, en el que cedió la propiedad del 50% de las aguas del Silala, Morales desbarató el fundamento de la argumentación boliviana que el Silala es propio de Bolivia y no un río de curso internacional, y que si bien el agua es un derecho humano, Chile debe pagar por su uso.
Luego, Morales pidió al Gobierno de Chile resolver vía diplomática el conflicto, debilitando aún más la posición del país ante la opinión de los jueces de la CIJ.
Debido a la ineptitud de la Cancillería masista, no se presentó una contrademanda ante la CIJ, sino una simple contramemoria. Luego, la Cancillería se limitó a dejar que el juicio prosiga, su actitud se interpretó como que dio la razón al demandante. En su demanda, Chile afirma que es un río internacional y nadie sabe cuál fue la respuesta de Bolivia por la reserva de la información con la que el MAS manejó el tema.
¿Por qué se asumió una posición omisiva si los derechos históricos, jurídicos, geográficos, hidrográficos y jurídicos nos respaldan? Al asumir una posición perdedora desde el principio, los agredidos mostrábamos una inaudita debilidad argumental y cesión de voluntad en favor de Chile.
La naturaleza técnico jurídica de una contrademanda no es la misma que la de una defensa; incluso, por la percepción inicial que de la demanda adquieren los jueces. Una contrademanda posibilita presentarse como parte acusadora. Servía para explicar que Chile no tiene la razón en lo que afirma y, por el contrario, se presenta otra versión de los hechos.
Al tener los argumentos y las pruebas necesarias se imponía una permanente contraofensiva. En la defensa de los derechos nacionales no se puede ceder, ni siquiera dar muestra de ello. Si Bolivia decidió no contrademandar a Chile es una señal de que ha considerado que la posición chilena es muy sólida y muy difícil de rebatir, dándoles tácitamente la razón.
Es urgente que la Canciller explique en el Parlamento lo que ocurre con el proceso en La Haya, aun sea en sesión reservada. Y, recomendar comportamientos más racionales, sensatos y oportunos a la Presidente, aún hay tiempo.
El país tiene derecho a saber, antes de que se deprede una vez más nuestra soberanía por la indefensión e irresponsabilidad de sus autoridades.
El autor es abogado constitucionalista
Torresarmas1@hotmail.com
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