Las revelaciones menos evidentes del video de Morales
Lo que revela la publicación del video que muestra al líder máximo del Movimiento al Socialismo (MAS) contando, entre otras cosas, que pidió “cuidar a Áñez con tal que garantice las elecciones” va más allá de develar la gran mentira del delirante “golpe de Estado” con la que el masismo y el Gobierno pretenden cubrir el oprobio del fraude de 2019 y reconstruir el descalabrado liderazgo político del líder indígena que opta por la democracia para “liberar a los oprimidos”.
Ese video es revelador, precisamente, del descalabro de la imagen política del expresidente y de las fisuras que dividen a su “instrumento”. ¿Cómo entender, sino que el presidente eterno de las seis federaciones de cocaleros del Chapare y líder absoluto del mayor partido político de Bolivia, y el único con presencia en todo el territorio, hable a un grupo de personas en medio del bullicio de los que no le prestan atención alguna mientras él se ufana contando lo importante que es su opinión?
Una opinión que al traducirse en decisiones respecto de la designación de candidatos del MAS para las elecciones subnacionales de marzo pasado puso en evidencia las fracturas que existen en ese partido desde antes del fraude de octubre de 2019 y el vacío de poder provocado por las renuncias instruidas de quienes estaban en la línea sucesoria del presidente del Estado.
El punto crítico de esas fracturas y del cuestionamiento de la autoridad de Morales se evidenció de manera espectacular en diciembre del año pasado con la silla lanzada a su cabeza en el núcleo mismo del masismo, Lauca Ñ, en el Chapare; en Betanzos, Potosí, de donde huyó disfrazado ante el repudio de una turba de campesinos que rechazaban a los candidatos designados por la cúpula del MAS, de manera similar que en otras seis localidades.
Las declaraciones de tres exasambleístas del MAS –corroboradas hace días por la Conferencia Episcopal Boliviana– acerca de cómo se produjo el vacío de poder de noviembre y su rechazo al enfrentamiento fratricida propiciado esos días por Morales y su entorno son otra evidencia de las fracturas en el partido azul.
Fracturas que se ahondan con lo que dice Morales en el video respecto de Eva Copa, y que son, en realidad, lo que intentan disimular con el proceso por el supuesto de “golpe de Estado” y la docena de juicios de responsabilidades que pretenden iniciar los asambleístas del MAS desempolvando casos que sucedieron hace más de una década.
Los desesperados afanes de los incondicionales de Morales por reconstruir la imagen de su jefe, al parecer, son vanos frente al descontento que este genera al interior del MAS. ¿Cómo explicar de otra manera que el video en cuestión haya llegado a ser público?





















