El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer
El 8 de marzo se recuerda el Día Internacional de la Mujer, haciendo referencia a las mujeres forjadoras de la historia y la lucha por la igualdad de derechos y la justicia, ubicando en el centro de la reflexión a las mujeres en la sociedad actual. Uno de los temas cruciales para nuestra sociedad es la violencia hacia las mujeres y su expresión máxima el feminicidio, como la acción de extrema violencia que deriva en la muerte de mujeres por el hecho de ser mujeres.
En el país, en 2021 se registraron 108 feminicidios, siendo los departamentos con más incidencia La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. En 2022 —de enero a la fecha— suman 17 feminicidios.
A principios de este año, conmocionó al país la detención de un feminicida y violador serial que declaró haber abusado sexualmente a 77 mujeres y matado a tres; teniendo por práctica la extorsión, el ofrecimiento de empleo como trabajadoras sexuales y la entrega de paquetes, captaba a sus víctimas mediante las redes sociales. Fueron agrupaciones de mujeres organizadas y la población de El Alto las que manifestaron su protesta, exigiendo castigo y seguridad.
Grande fue la sorpresa cuando revisaron los antecedentes de Richard Choque Flores en el Registro Judicial de Antecedentes Penales, ya que tenía una sentencia ejecutoriada de 30 años de cárcel por el secuestro y asesinato de una joven universitaria de 20 años, en 2013, motivo por el cual fue recluido junto a su cómplice. Lo que no se puede creer es que, en el momento de su captura, Choque gozaba de detención domiciliaria. Siendo inadmisible este hecho, demuestra que la justicia protege delitos como el feminicidio, trata y tráfico, proxenetismo, pornografía y violencia sexual.
Llama la atención que el sistema judicial muestre vulnerabilidad y resguarde este tipo de delitos. Tal parece que existe mayor predisposición para beneficiar a los perpetradores, por una justicia corrupta y patriarcal, concediéndoles mayor impunidad. Al considerar que este tipo de delitos son de menor valor para el castigo, es como si se creyera que la vida de las mujeres vale menos; por tanto, el delito de asesinarlas también. Cabe mencionar que la mayoría de las denuncias que se beneficiaron con arresto domiciliario fuera de ley —aun teniendo sentencia ejecutoriada— fueron por feminicidio y violencia sexual.
Hablar de la violencia contra las mujeres y feminicidio no solamente implica el análisis de las cifras alarmantes que horrorizan —tratándose de la muerte de las mujeres— sino también de la realidad social, que muestra las condiciones y mandatos que hacen que las mujeres sean víctimas y que aun en este siglo XXI se encuentran en desventaja. La violencia letal tiene múltiples manifestaciones e inicios, desde las costumbres, el maltrato infantil, la desvalorización de ser mujer y los maltratos sociales que se terminan considerando hábitos.
La autora es socióloga y docente-investigadora del CESU-UMSS
Columnas de MARÍA ESTHER POZO






















