Vacación y responsabilidades
La vacación invernal divide el año escolar en las dos mitades que lo componen y, aunque por su recurrencia anual parecería un tema intrascendente, podría ser útil a los padres para reflexionar acerca de cuánto contribuye el ambiente familiar, en el que están creciendo sus hijos, para hacer de ellos futuros adultos responsables y exitosos.
Y este año, la salud de niños y adolescentes merece una atención especial debido al brote de sarampión, y el incremento reciente de los casos de infecciones respiratorias agudas.
Estas semanas sin clases son propicias para reflexionar acerca del entorno familiar y su impacto en el rendimiento educativo de los estudiantes precisamente porque ellos, y sus padres, estarán libres de la presión por cumplir los deberes escolares cotidianos.
Además, tendría que ser también un periodo de mayor tiempo disponible para la interacción estrictamente familiar y, en consecuencia, propicio al diálogo intergeneracional sobre las actividades educativas y la dinámica extraescolar de los estudiantes.
Es obvio, por sentido común y por la experiencia de cada adulto, que el ambiente familiar “tiene mucha influencia en el rendimiento educativo”. Pero no es vano citar una investigación realizada entre “estudiantes de 12 a 15 años” de una unidad educativa potosina y publicada en la Revista Científica Ciencia & Sociedad, de la Universidad Autónoma Tomás Frías, de Potosí, el año 2022.
“La educación no es sólo instrucción ni transmisión de contenidos educativos dados por los maestros, sino el desarrollo pleno de la persona que no es posible sin la transmisión de valores, el compromiso, la corresponsabilidad asumida por los padres en este proceso, de manera que conjuguen tanto, las actividades dadas en los centros educativos como las acciones del contexto familiar asumidas de manera responsable por los padres de familia”, señala el estudio.
En ese contexto, una de las conclusiones de la investigación es que “el conjunto de relaciones o interrelaciones que se dan entre los miembros de la familia: cómo enfrenten la toma de decisiones, cómo gestionan sus emociones, el valor que le dan a cada una de las acciones que realizan y los valores predominantes, hacen que cada familia tenga un impacto directo y especial en cada uno de sus componentes”.
Esa enumeración ordenada de los factores que componen la realidad no tangible en la que crecen los hijos tendría que ser útil para la reflexión acerca de la contribución real de la familia a su formación, como estudiantes y como personas.
Para completar ese afán constructivo y necesario, es conveniente aplicar las precauciones indispensables en el ámbito sanitario, tanto inmunizándolos contra las infecciones que nos amenazan, especialmente sarampión e influenza, como vigilando el estado de salud de toda la familia.

















