Nuevo distribuidor y educación vial
Muy pronto Cochabamba estrenará un nuevo distribuidor vehicular en la intersección de las avenidas Blanco Galindo y Perú, un lugar estratégico y de alto tráfico citadino, interprovincial e intermunicipal: por ahí pasan líneas de transporte público de pasajeros de al menos media docena de municipios.
La nueva infraestructura urbana es una innovación cuyo impacto positivo no será el esperado sin la debida educación vial y el necesario ordenamiento del tráfico tanto de vehículos como de peatones.
Tanto más si consideramos que es mínimo el respeto a las señales de tránsito y a las paradas del transporte público.
En lo inmediato, la Alcaldía de Cochabamba anunció que intervendrá en 20 intersecciones para mejorarlas con nueva señalización, semaforización y paradas para micros, y minibuses.
“El sistema de semáforos será uno de los pilares del proyecto, ayudando a ordenar el flujo vehicular y a mejorar la conexión con las vías aledañas. De esta manera, se optimizará el paso de vehículos y se evitarán congestionamientos”, destacó el director de Movilidad Urbana del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba.
El nuevo distribuidor vehicular contará con al menos 20 intersecciones lo que lo convertirá en el más dinámico de la ciudad, comparado con otros similares como el de las avenidas Beijing y Blanco Galindo.
El lugar es además el portal de ingreso a la ciudad para los motorizados que vienen del valle bajo y de Oruro, La Paz y Potosí.
Se estima que en promedio unos tres mil vehículos circulan por ese lugar cada hora.
La obra que demandó una inversión de al menos 100 millones de bolivianos tiene tres niveles: aéreo, a nivel del suelo y un subterráneo para mejorar el flujo de vehículos.
Es importante que se cuente con una estrategia de largo plazo para que los conductores, peatones, ciclistas y hasta comerciantes respeten las señales de tránsito en este nuevo distribuidor y, por extensión, en toda la ciudad.
Quienes están al mando del volante no deberían esperar que exista un guardia cada cuadra para respetar la luz roja del semáforo, sino que un hecho tan simple puede marcar muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte y, además, repercute en la actividad cotidiana de todos los citadinos pues el desorden de tráfico no solo es un factor de estrés que puede evitarse, sino que propicia los accidentes.
Las acciones que se realicen para que la socialización del funcionamiento del distribuidor tenga un amplio alcance permitirá que esa infraestructura cumpla de manera plena su propósito: mejorar el tráfico vehicular.
Por ello, la socialización no se debe limitar ni enfocar únicamente a los habitantes de la vecindad del nuevo distribuidor, sino extenderse, y con énfasis, a los choferes de vehículos de transporte público, a los conductores de motorizados de uso privado y también a los ciclistas.


















