La otra tragedia de Viacha: las heridas psicológicas
Las dos explosiones ocurridas en Viacha no dejaron solamente muertos, heridos y viviendas dañadas. La onda expansiva también alcanzó a las familias que esperaron información sobre sus seres queridos y a los sobrevivientes que quedaron con el recuerdo de una tragedia que puede continuar mucho después de la emergencia.
Al menos nueve personas murieron, más de 50 resultaron heridas y unas 360 viviendas fueron afectadas. Detrás de esas cifras existe otra dimensión: el impacto psicológico sobre familiares y sobrevivientes.
Los Tiempos dialogó con la licenciada Mabel Vargas Tames, psicóloga del Instituto Psiquiátrico San Juan de Dios, sobre las consecuencias de una tragedia de estas características.
—Los Tiempos.-¿Cómo afecta a nivel psíquico la imposibilidad de ver o reconocer el cuerpo de un ser querido y de qué manera altera el inicio del duelo?
— M.V.T. Es una situación especialmente dolorosa porque dificulta que la familia asimile emocionalmente que su ser querido ha fallecido. Aunque racionalmente sepan lo ocurrido, puede permanecer la incredulidad, angustia, desesperación e incertidumbre, acompañadas de pensamientos como: “Esto no puede estar pasando”, “necesito verlo para creerlo” o “debería haber hecho algo más”.
Cuando no es posible realizar una despedida física, puede ser más difícil comenzar a elaborar la pérdida. La espera de una identificación genética puede mantener a la familia en un estado de incertidumbre y generar lo que conocemos como duelo ambiguo.
—LT.- ¿Qué genera la falta de respuestas sobre la muerte?
— M.V.T. Cuando el cuerpo está fragmentado o irreconocible pueden aparecer imágenes mentales y pensamientos muy dolorosos, incluso sin haber visto los restos. Surgen preguntas como: “¿Cómo murió?”, “¿sufrió?”, “¿dónde está su cuerpo?”, “¿realmente es él?”. La ausencia de respuestas puede mantener la angustia.
Por eso es importante brindar información clara y confiable. Esto permite construir progresivamente una representación realista de la pérdida. El objetivo no es olvidar a quien falleció, sino aceptar poco a poco su ausencia física y continuar la vida conservando un vínculo emocional saludable con su recuerdo.
—LT.- ¿Cuáles son los principales riesgos de que familiares y sobrevivientes desarrollen Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)?
— M.V.T. Una situación como la ocurrida en Viacha puede ser profundamente traumática porque las personas se enfrentaron inesperadamente a peligro, muerte, lesiones, destrucción e incertidumbre.
Cuando el cerebro percibe que nuestra vida o la de alguien que amamos está en peligro, activa un sistema de alarma. El problema aparece cuando, después de que el peligro ha pasado, ese sistema continúa funcionando como si la amenaza estuviera presente.
En los sobrevivientes, el impacto puede estar relacionado con vivir directamente la explosión, sentir la onda expansiva, resultar heridos, quedar atrapados o ver personas heridas o fallecidas. El cuerpo puede haber salido del peligro, pero la mente puede continuar reviviendo lo ocurrido.
—LT.-¿Qué provoca en los familiares la espera y la falta de información?
— M.V.T. En los familiares, el trauma puede ser diferente, pero igualmente intenso. La espera, la falta de información y el miedo de no saber dónde está su ser querido pueden generar una enorme carga emocional. La incertidumbre prolongada puede mantener a la persona en angustia y alerta constante.
—LT.- ¿Cómo se manifiesta el trauma después de una tragedia?
— M.V.T. Pueden aparecer pesadillas, recuerdos involuntarios, miedo intenso, sobresaltos ante ruidos fuertes, dificultad para dormir, irritabilidad, ansiedad, sensación de peligro constante o necesidad de evitar lugares que recuerden lo ocurrido.
Tener estas reacciones durante los primeros días o semanas no significa automáticamente que una persona tenga TEPT. Después de una tragedia es normal reaccionar con miedo, tristeza, confusión o dificultad para dormir. Muchas personas se recuperarán progresivamente con apoyo familiar y de su entorno.
Cuando los síntomas permanecen, aumentan o impiden estudiar, trabajar, dormir o relacionarse, es recomendable buscar ayuda profesional.
—LT.-¿Cómo deben acompañar las familias a una persona afectada por la tragedia?
— M.V.T. Acompañar no significa decirle a la persona que olvide lo ocurrido o que sea fuerte. Significa escucharla, respetar su tiempo, brindarle seguridad y estar atentos a las señales que indiquen que necesita apoyo psicológico.
—LT.-Ante un escenario tan desolador, donde las familias permanecen en constante estrés y presión, ¿cuáles deben ser las prioridades del apoyo psicológico de emergencia para contener la culpa, la desesperación y evitar que el trauma se cronifique?
— M.V.T. Lo primero es comprender que cada persona vive el duelo de una manera diferente y que no existe un tiempo determinado para dejar de sentir dolor.
Las familias necesitan sentirse acompañadas, escuchadas y comprendidas. En los primeros momentos, el apoyo psicológico está en ayudar a recuperar poco a poco la sensación de seguridad y tranquilidad, dar espacio para que las personas expresen su miedo, tristeza, rabia, desesperación o culpa y evitar que atraviesen este proceso completamente solas.
—LT.-¿Cómo ayuda la terapia a elaborar una pérdida sin despedida?
— M.V.T. La terapia psicológica y tanatológica puede ser un espacio seguro para hablar y expresar, ayudar a comprender lo que estamos sintiendo, manejar la ansiedad y las crisis emocionales, aprender herramientas para afrontar los recuerdos dolorosos, trabajar la culpa y encontrar formas saludables de despedirnos de nuestro ser querido.
Cuando no fue posible ver o reconocer el cuerpo, la terapia también puede ayudar a elaborar esa pérdida mediante rituales simbólicos de despedida que permitan expresar aquello que quedó pendiente.
—LT.-¿Qué necesitan los sobrevivientes para superar las secuelas de la tragedia?
— M.V.T. En las personas que sobrevivieron o presenciaron este acontecimiento también es importante brindar apoyo psicológico. Pueden aparecer miedo, ansiedad, recuerdos difíciles, pesadillas, culpa por haber sobrevivido o temor de que algo similar vuelva a ocurrir.
Primero se debe brindar contención y ayudar a la persona a recuperar poco a poco la sensación de seguridad. Si estos síntomas continúan o afectan su vida cotidiana, se puede realizar un tratamiento psicológico especializado en trauma para prevenir o tratar un posible trastorno de estrés postraumático.
—LT.-¿Cuándo es necesario buscar apoyo psicológico?
— M.V.T. En momentos como este, recibir apoyo psicológico puede ser una forma de cuidado, tanto para las familias que han perdido a un ser querido como para quienes sobrevivieron al acontecimiento.

























