Semblanza de Mario Rolando Ortega, técnico de Aurora
Es el técnico de moda del fútbol boliviano porque prácticamente desde que asumió el mando en Aurora, hizo una formidable campaña, ganando de local y de visitante, pero sobre todo, mostrando un nivel de juego que hace soñar nuevamente a la hinchada celeste con un título de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano (LFPB). El último obtenido por Aurora fue en 2008.
Es el “chapaco” Mario Rolando Ortega, director técnico profesional de fútbol titulado en la segunda mitad de la década de 1990, en el Instituto Superior de Entrenadores y Educación Física de Santa Fe, Argentina, que tiene el aval de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).
“Algunas personas creen que soy argentino por mi forma de hablar, pero soy tarijeño, de pura cepa”, afirma sonriente Ortega, nacido en el barrio Virgen de Fátima, al sur de la capital “chapaca”, quien vive eventualmente en Cochabamba con su familia, su esposa y dos hijos, pero a la distancia, sigue de cerca los acontecimientos que ocurren en su tierra Tarija.
El entrenador disfruta de la buena campaña de Aurora en el campeonato Entel, donde se transformó en un serio candidato a ocupar los primeros lugares, algo impensado hace algunas semanas, cuando en el inicio del torneo, el plantel cosechó cinco partidos sin conocer la victoria, sólo dos empates, lo que provocó la salida del técnico argentino Jorge Carlos Habegger.
La falta de consenso en la directiva de Aurora para decidir quien sería el nuevo estratega hizo que por fin las miradas se dirijan “hacia adentro” del club, hacia Mario Rolando Ortega, coordinador de las divisiones inferiores de Aurora.
Así, con la desconfianza de algunos directivos y el apoyo de unos pocos, Ortega asumió en el equipo profesional de Aurora. Por primera vez dirigía aunque sea como técnico interino, un plantel de primera; antes, fue ayudante de campo, entre otros de Julio Zamora en Nacional Potosí y Fernando Salinas, en San José.
“Estaba muy consciente de que varios dirigentes desconfiaban de mí”, afirma Ortega.
¿Por qué la desconfianza de algunos dirigentes? Según el mismo técnico reconoce, recordaban su pasado como técnico de Ciclón, de Tarija, a quien dirigió en 2009 en el torneo Simón Bolívar para ascender a la Liga y fue actor principal en el desafortunado capítulo del ingreso de cinco jugadores extranjeros, uno más de lo que dice el reglamento, lo que anuló la victoria de Ciclón frente a Guabirá y a la postre, lo privó de ascender al fútbol profesional boliviano.
“La verdad es que me pasó lo que a cualquier técnico, a cualquier ser humano, cometí un error, que lo tuvieron otros entrenadores, pero en Tarija, por el momento crucial de Ciclón y de tener tan cerca la plaza en la Liga, no se entendió de esa manera”, recuerda Ortega.
Ortega mira de lejos ese episodio en el estadio IV Centenario de Tarija, que le permitió aprender mucho y crecer como persona.
“Lo que me pasó, no le deseo a nadie”, afirma. A la salida de Ciclón, pasó por Independiente de Sucre, al que sacó campeón de la “A”, luego marchó a Nacional Potosí, con Julio Zamora, y recaló otra vez en el “celeste”>
Mucha agua pasó bajo en puente. Ortega se afirmó como entrenador de Aurora y encontró su lugar en el fútbol profesional boliviano, despejó dudas de los dirigentes y la hinchada, y sembró la esperanza de que el celeste cochabambino puede ser campeón de la Liga.





























