El 20% de rompemuelles no cumple las normas
Aunque se desconoce con exactitud la cantidad de rompemuelles, (estructuras elevadas sobre la superficie de la calzada de una vía, colocada transversalmente a la circulación vehicular) que existen en la ciudad de Cochabamba, la construcción de estos dispositivos de reducción de velocidad no es controlada por ningún organismo municipal.
Según el Jefe de la Unidad de Tráfico y Viabilidad de la Alcaldía de Cochabamba Ebert Rojas, entre el 10 y 20 por ciento de estos dispositivos, son puestas arbitrariamente, por los propios vecinos en las distintas vías de la ciudad evadiendo las normas.
Los rompemuelles instalados de forma irregular son de los casos más comunes en las vías de Cochabamba, ya que incluso estos dispositivos han sido colocados en vías arteriales, limitando así la velocidad de estas.
Para constar esto, basta con transitar por las avenidas de la Capitán Víctor Ustariz, la avenida Potosí, la avenida Siglo XX o la avenida Panamericana, que son apenas la punta del ovillo de una madeja de irregularidades que se cometen a la hora de instalar estos dispositivos.
A consecuencia de la proliferación de rompemuelles, un conductor puede encontrar en una vía dos hasta incluso tres rompemuelles, tal es el caso de la avenida Siglo XX donde estos dispositivos están ubicados a una distancia menor de 5 mts, y con alturas mayores a los 0.05 cm las cuales no son las reglamentarias.
“En algunos lugares alejados del centro de la ciudad, que no tienen mucho tráfico vehicular pero los vecinos sin ningún tipo de autorización punen rompemuelles que no cumplen la normativa vigente”, dice Rojas.
Si bien los rompemuelles son estructuras que limitan la velocidad de los vehículos a 15 Km/h y cuando son instaladas adecuadamente no dañan el sistema de direcciones del vehículo; sucede todo lo contrario cuando no cumplen las especificaciones técnicas requeridas.
Víctor Parra Claure (30), conductor de taxi desde hace diez años, dice que hay rompemuelles que son demasiado altos y anchos. Asimismo explicó que si no se reduce la velocidad antes de pasarlos se puede dañar el armazón del auto. Añadió que los vehículos de chasis bajo, como los Audi o Mazda se pueden quedar trancados en el rompemuelles al pasar.
Según el comandante departamental de la Unidad Operativa de Transito de Cochabamba, Jhonny Antezana, un rompemuelle que no cuenta con la debida señalización y elevación estipulado por la normativa municipal, se convierte en un instrumento que atenta a la seguridad de los ciudadanos.
Para el Secretario de relaciones del sindicato de Micros y Buses de Cochabamba, Iván Tellería, la ausencia de una instancia municipal que regule el colocado de estos dispositivos de reducción de velocidad provoca que los vecinos opten por el colocado de estos en “el lugar menos esperado”.
“No hay control alguno, el indiscriminado colocado de estos dispositivos perjudica de sobremanera a la seguridad de los pasajeros ya que se pone en riesgo su vida”, dice Tellería. También explicó que vanos fueron los reclamos del daño que provocaban los rompemuelles y que la repartición de Tráfico y Viabilidad del Municipio de Cercado nunca los tomó en cuenta.
Hay mucha inseguridad
¿Pero por qué los vecinos recurre a la instalación de rompemuelles? Según el presidente del Distrito 11 de la ciudad de Cochabamba, Christian Arrázola, los vecinos optan y tienen la necesidad de colocar estos dispositivos debido al elevado índice de atropellos que existen en las distintas vías de ciudad.
“La gente necesita seguridad, en especial los niños y las personas de la tercera edad; en la mayoría de los casos los choferes imprimen mucha velocidad en vías transitadas por peatones”, dijo Arrázola. Para Arrázola, el colocado de los dispositivos de reducción de velocidad es necesario y menester, ya que previene accidentes, “lo que se pretende es tener seguridad y no precisamente arruinar las movilidades”.
Dijo que los ciudadanos encuentran en los rompemuelles la única la solución factible ya que las medidas alterativas como la señalización son poco valoradas por las autoridades y ciudadanos debido a la poca o nula autoridad que ejercen en la vía.
“Precisamente tengo un pedido para el colocado de ojos de buey, en la Rubén Darío y Melchor Cuadros, porque en esa intersección existe un comedor popular”, dijo Arrázola.




























