Crisis y medicamentos
La salud no debería ser un privilegio; sino, un derecho fundamental y accesible para todos. Sin embargo, en Bolivia aún se tienen limitaciones que en el último tiempo se han agravado por la reciente y vertiginosa escalada en los precios de los medicamentos.
El alza de los precios afecta tanto a quienes deben cubrir sus tratamientos con recursos personales, como a los servicios de la seguridad social que deben pagar las medicinas para las terapias de sus afiliados.
Sin embargo, los intentos de regulación hasta ahora han sido insuficientes para detener, o al menos mitigar, el encarecimiento sostenido de los fármacos indispensables.
La Defensoría del Pueblo expresó su preocupación porque las farmacias institucionales y los seguros de salud no disponen de los remedios para los pacientes con enfermedades crónicas, como cáncer, presión arterial, diabetes y males renales, según refiere una publicación de El Deber.
El Defensor del Pueblo constató que el alza de precios también repercutió en el abastecimiento de los medicamentos. De 20 establecimiento recorridos, el 45% no contaba con el stock necesario de medicinas para atender la demanda de los pacientes, según el mismo reporte de prensa.
La situación que están viviendo las familias exige la intervención urgente y concertada de las autoridades de Salud, Economía y Defensa del Consumidor para evitar que la población sea la que sufra las consecuencias del incremento de precios sobre todo cuando el alza de los medicamentos no está justificada.
La importancia que tiene la salud para todos requiere que el Ministerio del sector articule la interacción de las instancias estatales departamentales con los productores e importadores de medicamentos y así apuntar a regular la oferta y precio de los medicamentos.
Los representantes de los fabricantes de medicamentos e importadores advirtieron desde hace varios meses sobre los problemas que les ocasiona la escasez de dólares que atraviesa el país.
Sus reclamos evidenciaron, además, que Bolivia importa gran parte de los fármacos que se consumen en el país y que la industria farmacéutica nacional solo produce el 45% de estos.
Al problema del alza se suma el agio y la especulación de los remedios, lo que afecta, sobre todo, a los que padecen enfermedades crónicas como insuficiencia renal, diabetes, hipertensión y a los padecen males graves como cáncer.
Para muchos se trata de una lucha diaria por la vida y de un gran esfuerzo para sus familias que se esfuerzan en cubrir el costo de los tratamientos, pues, no sólo se enfrentan a un mercado que encarece los remedios que necesitan, sino, a especuladores que aprovechan las circunstancias para lucrar mejor.
Ante este panorama es imprescindible plantear soluciones viables a corto y largo plazo. Por ello, las mesas técnicas que el Gobierno y la Cámara de la Industria Farmacéutica de Bolivia (Cifabol) establecieron recientemente deben llegar a resultados concretos que beneficien a los más necesitados.




















