Yercin Mamani, el hijo de mineros que lidera la lucha contra covid-19
Yercin Mamani Ortiz es el hijo mayor de una pareja de mineros que, con esfuerzo y disciplina, logró profesionalizarse como médico y especializarse en Epidemiología y Salud Pública en Suecia con el fin de aplicar su conocimiento en Bolivia. Hoy lidera la lucha contra el coronavirus en Cochabamba, la tercera región más afectada de Bolivia por la pandemia Covid-19.
Mamani cobró relevancia al ser designado como director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Cochabamba en una coyuntura histórica, debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus que ha golpeado a América Latina, principalmente.
Es el mayor de dos hermanos y consagra su vida al cuidado de su madre tras la muerte de su papá hace un año; ella es la razón por la que el médico no quiere dejar Cochabamba.
A los 7 años dejó su natal Villa Hermosa, un pequeño pueblo enclavado en Kami, en el municipio de Ayopaya, una región de tradición minera. Desde entonces, su familia se instaló en Quillacollo donde vive hace 28 años.
Recuerda con cariño su escuela, Juan Guerra Villanueva, donde recibió una formación tan buena que le permitió ingresar con facilidad a colegios de alta de demanda como el Néstor Adriázola y el Nacional Calama.
El médico tiene frescos los recuerdos de su padre, Rosendo Mamani, un minero que comenzó a trabajar desde los 12 años hasta que, aquejado por el mal de mina, se vio obligado a dejar los socavones a los 32. Si bien venció cuatro diagnósticos de desahucio, hace un año perdió la batalla. “Por eso visto de negro, es el luto que guardo a mi papá”, dice la autoridad de salud.
Su vocación por la medicina nació al ver a su padre enfermo. Sintió la necesidad de curar a la gente. Los que lo conocen de cerca se extrañan por la elección de Mamani hacia la rama de la medicina, porque él siempre había destacado en las ciencias exactas.
Estudió en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y cuando estaba en último año ganó la beca Marca Mercosur que le permitió realizar su internado en la Universidad Estadual de Londrina, en Paraná, Brasil.
A su retorno a Cochabamba fue voluntario en varias ONG, trabajó cuatro años en Visión Mundial y, posteriormente, ganó una beca a Suecia para realizar un doctorado en Salud Pública en la Umeå University.
En diciembre de 2019 retornó al país y cinco meses después recibió la invitación para hacerse cargo del Sedes, en plena pandemia Covid-19, para impulsar un plan de contingencia para frenar la explosión del virus. “Es un gran reto”, afirma.
Asegura que su plan siempre fue ejercer en Bolivia, pese a las posibilidades que se le abrieron en Brasil y Suecia.
Si bien la mayoría de su tiempo lo invierte en su profesionalización y en la investigación, hizo de la fotografía su pasatiempo favorito. “Me gusta el paisajismo y aprovecho todos los viajes que hago para sacar fotografías”, asegura.
Se califica como un aventurero porque le gusta salir de la ciudad y apreciar la naturaleza. Además, su trabajo como docente también le ha permitido viajar por el país y plasmar en su lente los paisajes que más le llaman la atención.
Mamani debe reanudar sus trabajos de investigación en la UMSS como parte del compromiso de su beca. “Mi meta siempre fue volver al país para contribuir con lo que nos toque”, dice. Entre sus planes también está realizar un postdoctorado.
Le gusta la comida exótica, cualquier sea su procedencia; pero el plato favorito de las fiestas familiares es el codero al palo, preparado por él.

























