Cochabamba 216 años: Ricardo Céspedes
La Cochabamba que ansío dejar a la siguiente generación es una tierra orgullosa de su pasado, consciente de su extraordinaria biodiversidad y comprometida con su futuro; una Cochabamba donde un niño pueda descubrir en un fósil la historia de millones de años, donde un joven pueda encontrar en sus bosques una razón para convertirse en científico y donde todos podamos entender que proteger nuestro patrimonio natural es también proteger la vida y nuestra identidad, todo esto dentro de un Nuevo Gran Museo como todos los cochabambinos queremos.
Esa es, precisamente, la Cochabamba que quisiera dejar a las generaciones que vienen: una Cochabamba que conozca, valore y proteja su patrimonio natural y científico; una Cochabamba que vea sus montañas, sus fósiles, sus bosques, sus animales y sus plantas más allá de simples recursos, sino también como parte de una herencia que tenemos la obligación de conservar y comprender.
Para alcanzar ese propósito necesitamos invertir en conocimiento, educación, investigación y, particularmente, en nuestros museos. Nada resulta más placentero que visitar un museo en cualquier parte del mundo.
Ese propósito puede lograrse si hacemos de la ciencia y la educación una prioridad, si fortalecemos nuestros museos, si apoyamos la investigación y si enseñamos a las nuevas generaciones a mirar Cochabamba no solamente como el lugar donde vivimos, sino como un patrimonio natural y científico excepcional que tenemos el deber de conocer, conservar y entregar, enriquecido, a quienes vendrán después de nosotros





























