Compras austeras marcan las ventas de Año Nuevo
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Los preparativos para recibir el Año Nuevo son incipientes en los mercados. Tal parece que la austeridad de los consumidores marcará el recibimiento de 2008. A pesar de ello, el nuevo ciclo tiene a sus mejores aliados en los cotillones, que llevan grabado el nuevo número de 2008 y que por su brillo y colorido le han dado a las calles de los centros de abasto una imagen festiva.
Los comerciantes intentan hacer frente a la apatía de los compradores imponiendo ligeros incrementos en los productos más solicitados esta temporada o conservando los precios habituales. El mantenimiento también es fruto de la gran cantidad de vendedores que se han instalado en las calles o en los mercados a exponer su mercadería.
Aunque los pequeños comerciantes se esfuerzan por ofrecer una mercadería variada, especialmente de lencería, la demanda es escasa. Incluso, los pocos comerciantes que quedan en predios de la Feria Navideña han cambiado su oferta de juguetes por productos típicos de fin de año, como bebidas y ropa.
La oferta de frutas como la uva, que forma parte de las tradiciones para recibir el nuevo año, es amplia pero sus precios tienden a mantenerse entre 20 y 25 bolivianos el kilogramo. Algo similar ocurre con la carne de cerdo, que se comercializa en una variedad de precios, dependiendo del lugar y la procedencia del porcino.
Lo usual es encontrar que el kilogramo de cerdo en los mercados está entre 20 y 25 bolivianos. Sin embargo, en puestos de venta más selectos o carnicerías de renombre el producto duplica su precio. Hay consumidores exigentes que se animan a pagar una suma mayor con tal de adquirir una carne garantizada.
Cotillones
Los talleres de cotillones son quienes más empeño le han puesto a su producción. Muchos han innovado en colores y modelos con la esperanza de aumentar sus ventas, consideradas una de las mayores del año. Entre los colores que se imponen están el dorado, el plateado, el lila y el azul, que son considerados además los que traen buenos augurios.
La venta de cotillones se combina con la oferta de juegos pirotécnicos, que por esta temporada se venden al por mayor y en precios que superan los 100 bolivianos. Una vendedora contó que el comercio de esta temporada se mantiene con las compras que realizan los locales de baile, que adquieren los productos en cantidades.
























