El futuro de Trump está en manos del Senado de EEUU
Washington |
Una vez que la propuesta de “impeachment” pase al Senado, que es donde se juzga al presidente, es de suma relevancia recordar que el “impeachment” llega en un momento tanto de transición presidencial como de senadores.
Los demócratas Raphael Warnock y Jon Ossoff se hicieron con la victoria en la elección especial de Georgia mantenida el pasado día 5, pero debido a que los resultados no han sido certificados todavía, no han jurado su cargo, por lo que Mitch McConnell sigue siendo el líder de la mayoría en la cámara alta. El día 22 es la fecha límite para que Georgia legalice los votos.
Si ambos senadores juran su cargo mientras Trump es todavía presidente, el Senado se dividiría 50-50 y sería el vicepresidente, Mike Pence, quien rompería un empate a favor de los republicanos.
Solo después de que la vicepresidenta Kamala Harris –y los senadores de Georgia- prometan su puesto, los demócratas pasarían a tener el control del Senado.
De nuevo, el tiempo juega en contra de los demócratas, y hasta el día 20, e incluso algunos días después, es McConnell y los republicanos quienes deciden qué se hace en el Senado, lo que significa que deciden si comenzar el juicio y cómo (por ejemplo, cuánto tiempo se le dedica, si se llama a testigos o no)
Entre los obstáculos para que Trump sea condenado por insurrección —y, por tanto, incapacitado para volver a ocupar un cargo público—, está el hecho de que debe aprobarlo una mayoría de dos tercios en el Senado. A pesar de que varias voces republicanas abogan por castigar a Trump, al llegar al Senado harían falta 17, lo que hace muy difícil una condena. A ello se suma la pregunta de si un Senado puede proceder a un “impeachment” contra un presidente que ya no está en ejercicio.
La pregunta sobre la que los expertos citados por los medios norteamericanos se encuentran divididos es: ¿Puede el Senado efectuar un “impeachment” contra un presidente que ya no está en ejercicio? A este respecto están quienes argumentan que un exmandatario es ya un ciudadano normal y corriente y que la figura del juicio político no está redactada para esos casos. Otros razonan que el objetivo es lograr que se prohíba al enjuiciado poder aspirar a la Casa Blanca -u otras instancias del Gobierno- en el futuro. La Constitución no da respuestas claras al respecto.
Mientras esto sucede, ¿puede Trump intentar alguna maniobra, como declarar la ley marcial u ordenar unas nuevas elecciones, como sugirió su aliado Michael Flynn? A pesar de que tras la insurrección, el presidente se comprometió a respetar la transición de poder, nadie puede garantizar que lo cumpla. Por eso, una gran mayoría de legisladores demócratas creen que no se puede confiar en que el presidente juegue limpio, razón por la que piden su inmediata destitución.



























