Plan B
En artículos del pasado expliqué de dónde viene la doctrina que pretende que Dios crea almas metiéndose en la cama de las parejas. Viene del heresiarca Tertuliano, padre de demasiadas cosas en el cristianismo. La moral de Tertuliano es contranatura y por lo mismo profundamente inmoral
En el año 2009, el tribunal constitucional peruano declaró inconstitucional que las reparticiones sanitarias estatales entregasen las píldoras anticonceptivas denominadas “del día después”. Empero permitió que tales pastillas se vendiesen en las farmacias. Esta determinación judicial ha sido revocada recientemente, en este año 2016, por el primer juzgado constitucional de Lima, que ordenó que dichas pastillas sean repartidas gratuitamente a quienes las precisasen.
Salta a la vista que la primera sentencia fue discriminatoria, porque permitía el acceso a estas pastillas a las mujeres con cierto desahogo económico, pero cerraba las puertas a las de bajos recursos, que dependen de la asistencia médica pública para lo más elemental en su salud y, naturalmente, en el control de la natalidad.
Como bien sabrá el amable lector, la justicia es eminentemente política. La primera sentencia constitucional fue al amparo de criterios de anteriores Gobiernos. Ahora tienen al dizque derechista Kuczynski en la presidencia, hijo de médico y conocedor desde su infancia de las necesidades del pueblo llano.
¿De qué se trata la pastilla “del día después”? Contiene levonorgestrel, una sustancia que impide que el óvulo fecundado pueda adherirse al útero y desarrollarse. De modo que no es propiamente un abortígeno, sino algo así como un anti-óvulo. El levonogestrel es una hormona sintética cuya acción es eficaz en las siguientes 120 horas después de la posible fecundación del óvulo; esto es, durante cinco días de plazo. Si las pastillas anticonceptivas son el plan A, las píldoras del día después son el plan B.
En artículos del pasado expliqué de dónde viene la doctrina que pretende que Dios crea almas metiéndose en la cama de las parejas. Viene del heresiarca Tertuliano, padre de demasiadas cosas en el cristianismo. La moral de Tertuliano es contranatura y por lo mismo profundamente inmoral. Pero este no es el tema de este artículo. Lo importante es que el tal levonorgestrel no produce un aborto, sino que impide que un simple óvulo se transforme en embrión, fase bastante anterior a la conformación de un feto, para el caso humano.
Es tiempo de que nuestras autoridades afronten estos temas serena y responsablemente, y hagan como en Perú: provean gratuitamente píldoras del día después.
El autor es escritor.
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN






















