Lo que logran las redes sociales
Quiero partir en el análisis reconociendo que el cantautor Gonzalo Hermosa tiene todo el derecho de ejercer la libertad de expresión, opinión y pensamiento que le confiere la Constitución Política del Estado, pero no tiene el derecho de llamar “vagos y holgazanes” a quienes piensan diferente por defender la democracia y el respeto a los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016, molesto para el Gobierno que está decidido en vulnerar la Carta Magna.
Las expresiones de Gonzalo Hermosa en el festejo de los 12 años de presencia del MAS en el poder, además de señalar que el presidente Morales es un “regalo de Dios”, ante la crítica en las redes sociales que se ocuparon de forma inmediata de manifestar su rabia y repudio a esta “actitud servil” dijo que los Kjarkas “no necesitan del Gobierno ni de esos” que se oponen a la candidatura de Morales ni de García Linera, inhabilitados por el 21F para ser candidatos el año 2019.
Hermosa y los Kjarkas se olvidaron que en las plataformas del 21F, la oposición y la ciudadanía que no milita en partidos políticos, en general, pertenecen a la clase media que valora el aporte de 47 años de actividad musical, reconocida en todas las esferas de la sociedad civil. Es a ese público que paga su entrada a los conciertos, a los que llama “vagos y holgazanes” ataca y crea conflictos innecesarios, provocando que accedan a las redes sociales para proferir insultos, juicios de valor y adjetivos calificativos en textos, memes, imágenes visuales con ironía incluso descomunal y exagerada en algunos casos.
Artistas de la talla de los Kjarkas son considerados por la sociedad como hombres públicos por la popularidad lograda a lo largo de años y, siendo que viven del espectáculo, las declaraciones en el trópico y después en los medios, lejos de atenuar y disminuir el descontento, continuaron atacando a ese público que, en las redes sociales, con mayor incidencia, no dejaron de expresar su descontento y decepción por este grupo al que dicen ahora “está muerto en vida”.
Las declaraciones de Gonzalo Hermosa en las redes sociales han polarizado al país entre aquellos que sienten y perciben que los Kjarkas pertenecen al MAS, que se favorecen de contratos directos para beneficiarse de recursos del Estado boliviano, aclarado por ellos mismos, ante una serie de facturas publicadas en Facebook, aunque justifican que “son barateros” frente a grupos como Ráfaga de México que cobran sumas exorbitantes. Niegan su filiación política al MAS y que sienten cariño por Evo el “mejor presidente”, aseguran que debe repostularse, lo que implica que están de acuerdo con violar la Constitución, señalan que el 21F ganó con la mentira y que Gonzalo apoya la aprobación de la Ley contra la Mentira.
El otro grupo de simpatizantes de Gonzalo Hermosa, los Kjarkas y de personas ligadas al MAS, fueron apareciendo más tarde en las redes sociales, para expresar su respaldo y manifestar sus voces de protesta y de insultos por la proliferación de mensajes de texto, memes y fotografías respondidas usando los mismos elementos. Lo que queda claro es que las redes sociales constituyen una especie de control social, medio a través del cual las personas se informan de los hechos con la inmediatez, la oportunidad y la actualidad y que permite el intercambio y la interacción cuando anotan me gusta, comentan y comparten con sus parientes y amigos de confianza. Un acontecimiento que invita a realizar un estudio desde el punto de vista comunicacional.
El autor es periodista y docente universitario.
Columnas de CONSTANTINO ROJAS BURGOS


















