Litio y lecciones de China
En un momento de crisis de producción de combustibles fósiles líquidos en Bolivia, provocada por múltiples factores, y la presión que existe para cubrir la demanda diaria, especialmente para el transporte, es ineludible explorar las acciones y estrategias que han aplicado otros países para superar gradualmente la dependencia de esos carburantes.
Actualmente, son visibles los resultados de los esfuerzos que hace el Gobierno de Rodrigo Paz para acabar con las filas en los surtidores y atender especialmente la demanda de diésel que necesita la agricultura, sector esencial el agro que con sus cultivos garantiza la seguridad alimentaria y los precios accesibles de sus productos.
La crisis nos ha enseñado, que el país no puede seguir dependiendo de la importación de combustibles, pero también que es urgente buscar alternativas.
Es necesario reconocer que esta situación de crisis se debe al agotamiento de los yacimientos de hidrocarburos y la falta de exploración para hallar nuevos reservorios.
A ello se suma la nula diversificación de fuentes de energía para maquinaria y vehículos. La electricidad, mediante baterías de iones de litio, se perfila como una alternativa interesante, aunque limitada al transporte de determinada capacidad.
El país tiene las condiciones para avanzar en ese sentido y, como ha anunciado el Gobierno hacer que el litio de los yacimientos nacionales deje de considerarse solo con una visión extractivista y de exportación de materia prima.
Este recurso mineral que poseemos en abundancia tendría que convertirse en una fuente de desarrollo de mayor alcance.
Concentrándonos en nuestro consumo de combustibles fósiles para el transporte, vale la pena preguntarse ¿qué hizo China para cambiar la matriz energética de este sector y convertir sus motores para que funcionen con electricidad?
Un reciente reportaje de la BBC Mundo sobre “Cómo China ganó con sorprendente rapidez la carrera mundial por las baterías para vehículos eléctricos” resalta la importancia de que cada país tome la decisión de promover un transporte sostenible y lo convierta en una política de Estado.
Entre los factores que propiciaron ese logro en el gigante asiático están la existencia de un gran mercado interno, el apoyo gubernamental mediante de subsidios al uso de vehículos eléctricos y empresas privadas capaces de cubrir la demanda del mercado.
Esa conjunción de factores hizo posible que China rompa su dependencia de los combustibles fósiles y desarrolle una industria de baterías de litio que logre afianzar el transporte sostenible.
La lección más destacada de este ejemplo es la importancia de tomar una decisión de política económica para diversificar el uso de energías y luego generar las condiciones para que los ciudadanos adopten estas nuevas alternativas.
Es importante que el país formule políticas públicas para fomentar este cambio y además incentivar a las empresas a facilitar su expansión.



















