Adiós al 2025, año del bicentenario de Bolivia
Hoy, 31 de diciembre, cerramos el 2025 el año del bicentenario de Bolivia marcado por la crisis económica, la escasez de combustibles; pero, también por un giro político por el fin de 20 años de gobierno del MAS.
Además, como un factor que siempre está presente en la dinámica del país no faltan los conflictos como las marchas de la Central Obrera Boliviana (COB) y las tensiones políticas y económicas por la puesta en marcha del Decreto Supremo 5503.
Si repasamos lo ocurrido en 2025, Bolivia comenzaba la gestión enfocada en sus 200 años de independencia y los preparativos de los actos centrales en Sucre para honrar el 6 de agosto a los próceres de la libertad. Sin embargo, como suele ocurrir, la temporada de lluvias también trajo dolor a las familias, uno de los desastres más graves ocurrió en Bajo Llojeta, en La Paz.
Sin embargo, en mayo la población comenzó a sentir con fuerza la crisis económica con la desaparición de algunos productos en los mercados, como el aceite, y alza del dólar con una cotización histórica que llegó a los 20 bolivianos.
En ese momento, los bolivianos también se encaminaban a elecciones generales con una variedad de candidatos, entre tradicionales y nuevos. Entonces, nada hacía prever el giro político que viviría el país en la primera vuelta en agosto y luego en octubre con el histórico balotaje. Ni siquiera las encuestas se asomaban a los resultados finales de los comicios.
En medio de las filas por combustibles en el país y de la crisis económica casi 8 millones de bolivianos acudieron a las urnas para elegir entre la continuidad del gobierno del MAS y el cambio por una nueva opción. La mayoría, el 54%, optó por la fórmula que se presentó como de centro derecha de Rodrigo Paz y Edmand Lara, del Partido Demócrata Cristiano, con lo que finalizó un ciclo de 20 años del Movimiento Al Socialismo (MAS), con Evo Morales y Luis Arce.
Casi finalizando el 2025, los bolivianos comenzaron a caminar por un nuevo sendero con un nuevo gobierno y la esperanza de superar la crisis económica. No se trata de un camino fácil sobre todo para el ciudadano que vive del día a día, porque nuevamente lleva sobre sus espaldas la mayor parte del peso de la crisis.
Con seguridad cada uno tiene un balance personal de lo bueno y de lo malo que dejó este 2025 y sin duda también alberga la esperanza de que el 2026 sea mejor. Esa es la fuerza interior que anima cada día a los bolivianos a seguir trabajando por un país más próspero.
La historia de los 200 años de la independencia de Bolivia es una señal de que cuando el país caminó unido y superó sus dificultades y diferencias avanzó hacia el horizonte y forjó un futuro mejor para todos. Hoy, que cerramos el 2025 que los ideales y los sueños de los líderes de la independencia perduren más allá del tiempo.



















