VIH/sida y Coronavirus: una comparación necesaria
Gran parte de la población ha reaccionado con pánico una vez que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró, en los pasados, días la pandemia por el Covid-19, también conocido como el nuevo coronavirus que, desde su aparición hace casi cinco meses, ha infectado a 261.000 personas y se ha cobrado la vida de más de 10.000, mayormente en Asia y Europa.
En plena avalancha de información, escuchamos comparaciones por parte de la población entre el coronavirus y el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Inicialmente hacemos notar que más de 80.000 personas se han dado de alta del coronavirus, mientras que el VIH continúa sin una cura.
En este sentido, consideramos oportuno recordar hechos y datos significativos sobre el inicio de la pandemia del VIH, en 1981, no sin antes repasar cifras oficiales de Onusida que dan cuenta de 74 millones de personas infectadas por el VIH desde el inicio de la epidemia, 32 millones de muertes por causa de enfermedades relacionadas con el sida, y 38 millones de personas que viven actualmente con VIH, más de 23.000 de ellas, en Bolivia.
Los inicios del VIH fueron muy distintos a los del Covid-19. En 1981 llamó la atención, en EEUU,la detección de la sintomatología conjunta de sarcoma de Kaposi y Pneumocystitis carinii, en hombres que tenían sexo con hombres y que eran sexualmente activos, razón por la que la prensa denominó a dicha condición como peste rosa o cáncer gay, denominación que dio también inicio al estigma contra el VIH-sida y los homosexuales.
Esta sintomatología pasó a encontrarse entre usuarios de drogas inyectables, migrantes haitianos en EEUU y receptores de transfusiones sanguíneas. Para el año 1982 se denominó, por primera vez, a esa condición síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Dos años después, en 1984, se descubrió el virus que lo provocaba: el VIH, y se reportaron casos por todo el mundo.
Tan solo identificar al VIH como causante del sida tomó cuatro años, los primeros escasos fondos gubernamentales para investigación llegaron en 1984 junto con las pruebas de detección, y no fue, sino, recién en 1987 que el presidente estadounidense Ronald Reagan mencionó públicamente al VIH–sida y se declaró la epidemia. El primer tratamiento eficaz llegó el año 1996, en ese lapso millones de vidas se perdieron por estigma, error y omisión.
En el caso de la actual pandemia, el coronavirus fue identificado y contó con recursos de investigación y atención en tiempo récord. A pocos meses de la aparición de los primeros casos en China, todos los presidentes del mundo hablan del coronavirus, destinan recursos, establecen medidas de prevención y están en curso ensayos de vacunas, así también se ha desarrollado un protocolo y tratamientos médicos que han facilitado el alta a más de 79.000 personas infectadas.
Educación e información son las armas para frenar ambas pandemias que, paradójicamente, se topan con los muros de la desinformación y del estigma. Encontramos por todo el mundo reacciones insólitas ante el coronavirus, inicialmente contra chinos, asiáticos y en Bolivia se reportaron reacciones xenófobas y de pánico por la presencia, o la posibilidad de la presencia, de infectados con el Covid-19 en centros de salud.
Comparativamente, las personas homosexuales continúan estigmatizadas por causa del VIH-sida 40 años después de la aparición de esa pandemia. En Bolivia las personas afectadas luchan diariamente por la mejora en su prestación de salud.
La inversión en prevención es la fórmula más eficaz contra ambas pandemias, por esta razón invitamos a la reflexión sobre la deuda moral de los gobiernos y sociedad respecto a la lucha contra el VIH-sida.
Hoy se hace frente al coronavirus con recursos suficientes, medidas preventivas coordinadas y oportunas como la cuarentena y campañas de higiene, mientras que tratamientos preventivos del VIH como la PrEP (Profilaxis preexposición) se retrasan en ser implementados por el Gobierno. Dato lamentable considerando que Bolivia es el segundo país con mayor tasa infecciones de VIH en la región y, según informes de prensa, se reportan cinco casos nuevos de VIH diarios tan solo en la ciudad de Santa Cruz.
El autor es comunicador e investigador del Instituto para el Desarrollo Humano-Bolivia
Columnas de HAROLD MENDOZA





















