Francia busca respuestas al mortífero atentado en Niza
París, Niza y Washington |
Ocho meses después de los atentados de París, un tunecino desconocido por los servicios de inteligencia franceses causó al menos 84 muertos al embestir con un camión a la multitud reunida en Niza (sudeste) para festejar la fiesta nacional.
Por el momento las incógnitas rodean al autor, Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, de 31 años y padre de familia, descrito por sus vecinos como taciturno y violento con su mujer.
Para el primer ministro francés, Manuel Valls, “es un terrorista, sin duda relacionado con el islamismo radical de una forma u otra”. Pero, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, no confirmó que haya una relación entre el autor y “el islam radical”.
Para el fiscal de lucha antiterrorista, François Molins, este nuevo ataque aún no reivindicado “corresponde” a los “llamamientos al asesinato” lanzados por grupos yihadistas.
Matizó que Lahouaiej-Bouhlel era “totalmente desconocido para los servicios de inteligencia y nunca había estado fichado ni mostrado el menor signo de radicalización”.
El conductor avanzó durante dos kilómetros sembrando caos y muerte: al menos 84 personas fallecieron en el ataque, entre ellas una decena de niños y adolescentes, y hay más de 200 heridos, de los cuales 52 se debaten entre la vida y la muerte. Entre las víctimas hay al menos 17 extranjeros, entre ellos tres alemanes, dos estadounidenses, tres tunecinos y tres argelinos.
En el momento del drama, cientos de personas acababan de presenciar en el paseo de los Ingleses, la rambla costera de Niza, los fuegos artificiales con motivo del aniversario de la toma de la Bastilla.
El vehículo de 19 toneladas, alquilado el 11 de julio, avanzó arrollando a su paso a la gente y el conductor disparó varias veces, hasta que fue abatido por las fuerzas de seguridad.
“Cambió de trayectoria al menos una vez”, según la Policía, lo que significa que “trató de causar un máximo de víctimas”.
Un motociclista trató de detener el camión abriendo la puerta del conductor, pero finalmente fue arrollado, explicó por otro lado el periodista alemán Richard Gutjahr, que presenció la escena desde el balcón de un hotel.
Lahouaiej-Bouhlel nació en la ciudad tunecina de Susa y era residente en Niza, “capital” de la Costa Azul.
Casado y padre de familia con tres hijos, este conductor transportista se encontraba en proceso de divorcio. En el barrio donde vivía, en el este de la ciudad, varios vecinos lo describieron como “solitario y callado”.
El conserje del edificio en el que vivía el matrimonio lo describe como un hombre “muy violento con su mujer”.
El fiscal antiterrorista señaló que era conocido de la Policía y la justicia por su historial de “amenazas, violencia, robo y degradaciones”.
En una intervención televisiva, el presidente francés François Hollande advertía que, pese a los ataques, Francia “reforzará su acción en Siria e Irak”, países donde combate a los yihadistas del Estado Islámico (EI). El estado de emergencia ha sido prolongado por tres meses. Dicho régimen, decretado tras los atentados del 13 de noviembre, facilita los registros policiales y el arresto domiciliario de sospechosos.
REINA LA TENSIÓN EN TODA FRANCIA
Gonzalo Llanos, boliviano residente en Francia, manifestó a Los Tiempos que todo el país vive un momento de tensión y los franceses expresan más que nunca su preocupación por la inseguridad y por la nueva manera de actuar de los “lobos solitarios”.
Llanos informó que en Niza los vacacionistas abandonaron los recintos hoteleros y están regresando a sus ciudades o países de origen.
Indicó que en la capital francesa los parisinos están consternados por los constantes ataques terroristas y que están mirando con resentimiento a los musulmanes por todo lo que está pasando.
En tanto, la boliviana Ximena Daza, dijo que las autoridades han convocado a los reservistas de la Policía y del Ejército para resguardar los emblemáticos centros turísticos de París.
EUROPA SE BLINDA TRAS LA TRAGEDIA
Desde el Reino Unido hasta Rusia, todos los gobiernos europeos, aunque también EEUU, Australia y varios países asiáticos anunciaron que así no haya amenazas inminentes, reforzaron su seguridad para tratar de evitar atentados contra sus ciudadanos.
Las alertas de seguridad y el mayor control en todos los países se da en medio de la temporada de vacaciones de verano, cuando millones de trabajadores y estudiantes descansan o acuden a centros de turismo y entretenimiento.
España mantendrá los refuerzos actuales en las fronteras con Francia y se incrementará la seguridad en aeropuertos y zonas turísticas, anunció el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
Fernández Díaz hizo estas manifestaciones después de que todos los servicios de inteligencia españoles hayan convenido de forma unánime la necesidad de mantener el nivel de alerta, al no haber indicios de atentado inminente en España.
Italia ha reforzado los “sistemas de vigilancia y control de objetivos sensibles”, afirmó el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, quien añadió que han dispuesto un “plan preciso del uso de las Fuerzas Armadas en aeropuertos”.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, londinense y de padres paquistaníes, anunció ayer una revaluación de las medidas de seguridad en la capital británica.
El Gobierno alemán anunció que reforzará los controles en los aeropuertos, en las carreteras y en las vías ferroviarias que conectan con Francia, dijo la Policía Federal germana.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, señaló que para vencer a ese “mal monstruoso” es necesario unificar los esfuerzos de todo el mundo civilizado y luchar sin compromiso contra todas las formas y manifestaciones del terrorismo.
El secretario de Estado norteamericano John Kerry abogó ayer por una mayor cooperación entre Estados Unidos y Rusia para acabar con la “lacra terrorista” en Siria.
TESTIMONIOS
Los vivos no querían soltarles las manos. Sabían que estaban muertos pero se agarraban desconsoladamente a ellos tras la masacre.
Horas después del inenarrable horror sufrido por las familias que se habían congregado para ver los fuegos artificiales de la fiesta nacional francesa en el paseo de los Ingleses de Niza, los cadáveres yacían en el mismo lugar donde cayeron tras ser arrollados por un camión.
Y una víctima, un niño que como a otros muchos se le permitió trasnochar para asistir al espectáculo, yacía sobre el asfalto con una muñeca a su lado.
“Uno querría pensar que estando allí se podría hacer algo para ayudar”, dijo el actor Tarubi Wahid Mosta, que trató de echar una mano. “Pero éramos inútiles”.
Mucho después del amanecer, los muertos seguían esparcidos por el paseo marítimo debajo de sábanas blancas y azules.
Una de las fotografías que colgó muestra a una mujer con velo arrodillada junto a un cadáver.
En el exterior del hospital de Niza, una familia dijo a los reporteros que su madre, musulmana devota, fue la primera de las 84 víctimas del camión.
Niza es una ciudad que ama la diversión. Fue construida en gran medida para entretener a la aristocracia europea y los industriales que pasaban el invierno en la Riviera francesa en el siglo XIX.
Su carnaval es el tercero más importante del mundo, después de los de Venecia y Río de Janeiro.
Los fuegos artificiales del 14 de julio son otra gran ocasión para una salida familiar.
La violencia con la que el camión arrolló a la multitud fue tal, que en medio del pánico, una familia perdió a su bebé de ocho meses, que iba en sillita.
Fue hallado por una mujer que se lo llevó a su casa y lo reunió con sus padres gracias al mensaje con foto que difundieron en Facebook, dijo un amigo de la familia a la AFP.
Tras una noche de poco sueño y muchas lágrimas, a la ciudad le costaba aceptar el horror.
“Vi un montón de muertos delante de mí”, dijo un jubilado llamado Charles que vive cerca de donde el camión empezó su mortífera embestida.
“No habrá más fiestas, más festivales. Pero si queremos hacer frente a los terroristas, la vida debe continuar”, agregó.


























