Polémicas y acusaciones, en lugar de propuestas
La polémica surgida acerca del protagonismo que pudo, o no, tener uno de los candidatos a la presidencia en el desenlace de la crisis resultante de las fallidas elecciones de octubre de 2019 evidencia el poco alagüeño cariz que tendrá la campaña electoral que comenzó hace unos días.
De una manera que parece irremediable, el cruce de declaraciones, reproches, indignaciones, sorna y aclaraciones que se dio a partir de una declaración del candidato de Comunidad Ciudadana (CC) muestra, primero, que los afanes por capturar el voto ciudadano estarán marcados por los ataques personales a los candidatos. Segundo, que la referencia a los casi 14 años de gobierno del MAS, y a la convulsión poselectoral del año pasado será una constante en el relato proselitista.
No es una novedad que la estrategia de campaña se centre en la personalidad de los candidatos, destacando sus propias cualidades y méritos reales o ficticios, y magnificando los yerros –verdaderos o posibles– de sus adversarios.
Esa dinámica, centrada en impactar las emociones del electorado buscando beneficio en el desprestigio del rival, comenzó a practicarse antes de la campaña, en los discursos oficiales de la Presidenta-candidata que, ataca con brío a los candidatos del MAS y de CC.
Y es, precisamente, en respuesta a esos ataques que el expresidente y candidato de CC declaró que “quien frenó al MAS, le paró el carro” fue él “a través del voto popular” en las fallidas elecciones del año pasado.
Las reacciones a esa declaración –de parte de las candidaturas que están inmediatamente por debajo de la de CC, según las encuestas de preferencia electoral– no tardaron en manifestarse, un aspirante a la presidencia del Estado calificó al declarante de “colaboracionista” del gobierno de Morales y un Ministro de Estado, convertido por minutos en una especie de jefe de campaña de Áñez, lo instó a disculparse por lo que dijo.
Con seguridad que este alboroto regocija al equipo de campaña del MAS, que se favorece con la profunda división y rivalidad de las otras organizaciones políticas que pugnan por los votos con discursos proselitistas que, de manera recurrente, buscan reforzar su posición invocando la reprochable gestión gubernamental del partido azul y el amenazador riesgo de su retorno al poder.
Así, cada una de las principales candidaturas rivales del MAS parecen tener como eje primordial de sus campañas, el posicionarse como la mejor opción para evitar el retorno de ese partido al Gobierno. En ese afán, las propuestas puntuales para superar los problemas económicos, sociales e institucionales que preocupan a los votantes quedan en segundo plano.
















