¡Ay doña Adela!
¡Ay doña Adela! Hoy estás más vigente que nunca. Sorprende que tu poema, escrito hace casi un siglo atrás, siga teniendo tanta vigencia. Qué complicado, difícil y doloroso ES ser mujer en este siglo XXI.
Fuiste precursora del feminismo. Del auténtico y genuino. Recuerdo una de las estrofas de tu poema Nacer hombre, decías: “¡Oh, mortal! / ¡Oh mortal privilegiado, / que de perfecto y cabal / gozas seguro renombre! / para ello ¿qué te ha bastado? / Nacer hombre”.
Pienso en las mujeres bolivianas, afganas, argentinas, o mozambiqueñas, para darte pocos ejemplos, que no tienen el acceso a la justicia, sólo porque nacieron mujeres. En las últimas semanas hemos visto ejemplos de injusticias perpetradas contra las mujeres, que, más allá de los colores políticos, ilustran cómo las trata el sistema judicial.
En Bolivia, el caso de Jeanine Áñez es emblemático y ella es el eslabón débil donde recaen todas las culpas que se transforman en odios.
Lo que le sucede a ella es un buen síntoma de lo que les pasa a miles de mujeres donde la justicia está mediada a través de la visión masculina. Al día de hoy no tiene sentencia, ni tampoco pruebas en su contra. Es sólo una rehén de un sistema corrupto.
Es víctima de violencia y vive en carne propia vituperios como el proferido por el jefe de la Policía que dijo que su intento de suicidio fue un intento para llamar la atención. Eso es misoginia pura.
Pero no faltan las misóginas disfrazadas de machistas que le dicen “tu género nos une, tu ideología nos separa, no te defenderemos hermana”. A ellas, la presidente de la Oficina Jurídica para la Mujer, Julieta Montaño, les dice: “nadie que se dice feminista pude estar de acuerdo con la violación de los derechos humanos de ninguna persona. Quienes actúan en (sentido) contrario, son misóginas disfrazadas de feministas”.
Pero no olvidemos que hemos tenido un presidente que ha tenido una paternidad irresponsable, se lo ha vinculado con menores de edad, ha tenido testimonios y frases con alta carga machista, y hay muchos movimientos feministas y personas que lo apoyan y comparten su punto de vista y el modo en que este nefasto personaje impartía justicia.
Por lo visto, hay un apoyo selectivo en cuanto a las causas. Considero que hoy eso es lo que más daño hace a las mujeres. Ese apoyo selectivo y calculado, esa falta de consecuencia, y ese impartir justicia de modo deshonesto son los peores enemigos.
¡Ay doña Adela! Hoy los movimientos feministas, la apatía, el patriarcado, y la justicia corrupta están destrozando lo poco que pudiste instalar hace más de un siglo.
La autora es periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER

















