Urge un plan integral para salvar el humedal
Hace 17 años, los autores de la guía de aves de la laguna Alalay, José Balderrama y Saúl Arias, reflexionaban sobre la importancia de este lugar así: “Conservación no necesariamente significa protección absoluta, sino más bien se refiere al uso correcto de los recursos en beneficio de todos y por tiempo indefinido. Bajo esta filosofía, los beneficios que se pueden obtener son múltiples, sobre todo para nuestra sociedad que cada vez tiene menos oportunidades de espacios naturales, por tanto menos interés por la vida misma”.
Esa falta de espacios naturales ha hecho que hoy en día el interés por conservar la laguna Alalay sea cada vez mayor. Después del desastre, los ambientalistas, la Alcaldía y la Gobernación sostienen que es necesario avanzar en la aplicación de un plan integral de recuperación y dragado.
Uno de los primeros pasos para avanzar en este sentido fue el acuerdo que la Alcaldía, la Gobernación y el Ministerio de Medio Ambiente firmaron el 11 de diciembre, en el que se definió elaborar un plan de 18 meses a corto y mediano plazo.
Entre las acciones a corto plazo se plantearon: buscar nuevas fuentes de agua, acelerar la remoción de lodos, hacer trabajos hidráulicos y elaborar una norma que sancione a quienes boten basura. A mediano plazo, se propuso realizar una consultoría a través de tres ejes: hídrico, biodiversidad y urbanismo.
Plan integral
El secretario de Desarrollo Sustentable de la Alcaldía y presidente del Comité de Recuperación y Preservación de la Laguna Alalay (Crempla), Eduardo Galindo, afirmó que la nueva gestión sólo encontró un plan de manejo de la laguna Alalay sin acciones.
Por este motivo, se vio la necesidad de elaborar un plan integral. Sin embargo, recién el 6 de marzo la Alcaldía publicó las bases para la consultoría en el Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes) para el proyecto a diseño final de recuperación y preservación.
El 27 de marzo se conocerán a los proponentes. Luego, se evaluará y, desde la orden de proceder, tendrán 210 días para presentar la propuesta. Es decir, aún se tendrá que esperar hasta diciembre para tener el plan. El presupuesto es de 1,5 millones de bolivianos.
El concejal Edwin Jiménez señaló que una vez que se tenga el plan se podrá exigir recursos a todas las instituciones que forman parte del Crempla. “De este modo, se podrían asignar tareas específicas y el trabajo del Comité sería más efectivo”, manifestó.
Dragado
Otro aspecto que es considerado como una necesidad para salvar la laguna es el dragado de lodos. Según la última batimetría de 2013, en el fondo de la laguna hay más de un metro de espesor de sedimentos. Es decir, lodo conformado por metales pesados, residuos líquidos y sólidos.
La última vez que se hizo un dragado de la laguna Alalay fue en 1998. Los ambientalistas señalan que esta acción se debe repetir cada cinco años.
El director de Medio Ambiente de la Alcaldía, Elvis Gutiérrez, explicó que las instituciones que conforman el Crempla están trabajando en varias propuestas.
Por su parte, la Alcaldía maneja tres ideas, señaló Galindo. La primera consiste en echarle cal a la laguna y de este modo tratar los lodos para luego sacarlos. La segunda trata de utilizar óxido ferroso, que es más caro, pero menos dañino para la biodiversidad.
Finalmente, está la posibilidad de utilizar humedales gigantes. En esta opción, el agua transitaría y se descontaminaría en el trayecto. Cualquiera de las opciones demandaría entre 40 y 60 millones de bolivianos y un tiempo de ejecución entre año y medio a dos.
Presencia de aves
De acuerdo con los censos realizados por el biólogo de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), José Balderrama, antes del desastre ambiental existían más de 500 aves (individuos) en la laguna. Después, muchas abandonaron el lugar por falta de alimento. Hoy se estima que quedan 200.
“Nosotros registramos varios muertos de chokas o pollas de agua (‘Fulicaardesiaca’) y también de patos (‘Oxyura jamaicensis’). Estas especies parecen haber sido las más afectadas, pero se debe denotar que también son de las aves más abundantes de la laguna”, explicó Balderrama.
En tanto, las aves migratorias que solían llegar a la laguna en bastante cantidad, ahora lo hacen en menor número. El espejo de agua de Cercado es una parada de descanso y en algunos casos reproducción para estos animales.
“En esta temporada de migración, se observaron las aves que comúnmente llegan, especialmente playeros de los géneros Tringa y Calidris. Sin embargo, la abundancia (número de individuos por especie) fue mucho menor. Por ejemplo, ‘Tringa flavipes’ solía ser observada en cientos de individuos, pero esta época sólo se vio un centenar”, remarcó.
En la actualidad, existen 17 especies y cerca 280 individuos de aves. La mayoría reside en el lugar y está tolerando la contaminación. Aunque no son piscívoras (que comen peces) existe el riesgo de que se enfermen por estar en contacto con el agua. Por ejemplo, los patos nadan y sumergen en las aguas verduzcas. Balderrama recordó que previo al dragado de 1998 se observaban 5.000 aves. Luego del dragado volvieron cerca de 1.000.
LAGUNA ALALAY: UN ECOSISTEMA MUY ANTIGUO
Por Eduardo Morales y Sinziana Rivera
La laguna Alalay posee una historia riquísima que data desde hace miles de años atrás, historia que ha ido de la mano con el asentamiento y desarrollo de grupos humanos de diversos orígenes. Contrario a lo que comúnmente se sostiene, el origen de la laguna no es como un sistema acuático artificial, sino como un remanente de un tipo de cuerpo de agua que era mucho más común en el valle cochabambino antes de la colonización inca.
Como lo demuestran las investigaciones geológicas, hasta hace unos 20.000 años atrás, ya en el Periodo Cuaternario, el valle cochabambino estaba dominado por un lago extenso. La influencia de la Cordillera del Tunari, sus quebradas y ríos controlaban el nivel del agua del lago y la deposición de sedimentos en el valle central. El valle cochabambino es en realidad una fosa tectónica, es decir una depresión localizada entre tres fallas geológicas originadas durante el Periodo Neógeno, previo al Cuaternario (23 a 2,6 millones de años atrás). El hundimiento de elevaciones de terreno en el noreste de la actual localidad de Vinto inició el vaciamiento del lago, dejando atrás una planicie llena de lagunas. La llegada de los primeros habitantes, entre los que contamos al hombre de Jayhuaico (13.200 años atrás) y más tarde grupos como los Chuis, Cotas, Sipe Sipes y Poconos probablemente empezaron a producir los primeros impactos ambientales mediante el drenaje de muchas de estas lagunas para actividades agriculturales. La alteración de los ecosistemas acuáticos se incrementó en la época de Tiahuanaco debido a una alta demanda de productos agrícolas. Los incas Topa Inka Yupanqui y Huayna Kapac desplazaron a los originarios del valle y los sustituyeron con grupos extranjeros provenientes incluso de los actuales Perú y Ecuador, tales como los Charkas, Caracas, Soras, Quillacas, Pacajes y Kollas. Se hicieron cambios en el uso de la tierra con la finalidad de intensificar la actividad agrícola de manera que se importaba cantidades importantes de mano de obra, llegando hasta 14.000 mitayos cada año. A la llegada de los españoles, la agricultura fue intensificada mediante la introducción de la tecnología agrícola europea (…). Es así que los ecosistemas acuáticos relictos disminuyeron. Durante la colonia, la república y las últimas décadas de crecimiento urbano, no sólo el número de relictos acuáticos disminuyó aún más sino que también la calidad ambiental fue afectada. El secado de numerosas lagunas con propósitos de urbanización, el desvío del río Rocha (Kunturillo) de su curso en la calle Estaban Arce hasta su posición actual en la Chimba, junto a la tala indiscriminada de bosques nativos y la contaminación de suelos y atmósfera han derivado en el estado ambiental actual.
UN LUGAR DE 214 HECTÁREAS Y PROTEGIDO POR LEY
EL LUGAR.- La laguna Alalay abarca alrededor de 214 hectáreas y es un espacio de gran importancia medioambiental por sus aportes al ecosistema de la ciudad. Contribuye a mantener la humedad del ambiente y el equilibrio, principalmente, en la zona donde se encuentra. Asimismo, es el hábitat de más de 60 especies de aves acuáticas.
NORMATIVAS.- Esta situación llevó a que se promulguen dos normativas nacionales que protejan este espacio. La primera es la Ley Nº 2867 de 1 de octubre de 2004. El artículo 1 de este documento “Declara de prioridad regional, la protección y conservación de la laguna Alalay, como Patrimonio Natural y Ecológico del Municipio de Cercado”.
Esta ley se encuentra enunciada en varios letreros alrededor de la laguna. Sin embargo, la gente bota basura o desecha sus aguas residuales en la laguna. A ello se suma que los totorales circundantes sufrieron varios incendios provocados y que mató gran cantidad de animales. Debido a la falta de conciencia ciudadana y de políticas que preserven este espacio, se decidió crear un comité.
CREMPLA.- La Ley N 3745 del 24 de septiembre de 2007 creó el Comité de Recuperación y Prevención de la Laguna Alalay (Crempla). El documento indica que el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, la Gobernación, la Alcaldía, el Consejo Departamental de Medio Ambiente (Codema), la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y las OTB del sector deben ser parte de este comité.
El objetivo es que el Crempla elabore planes de recuperación de la laguna. Sin embargo, durante mucho tiempo ni siquiera se reunía y recién en 2016 mejoró su coordinación para elaborar el plan de emergencia. Además, se cuestiona que los miembros de del comité cuiden más sus instituciones y el partido político al que pertenecen que los intereses del espejo de agua que está en grave riesgo.































