¿Cómo superar el machismo?
Carolina Serrano
Muchas personas critican los temas y términos de feminicidio, machismo y violencia de género; sobre todo varones, que no hacen un ápice por entender la diferencia entre un fallecimiento causado en circunstancias diversas, y el porqué la muerte de un hombre en manos de una mujer no es comúnmente denominado “hombrecidio” ni “varoncidio”, por lo que la justicia tipifica a estos casos sólo como homicidios.
Para quienes se mofan de la terminología, pretendiendo mostrar que la desigualdad se halla más bien con la delicada balanza de su lado, cabe resaltar algunos datos con el fin de que se acentúe la educación y sensibilización referentes a ejercer violencia.
Se llama feminicidio porque la víctima ha sido mujer; porque el victimizador es varón, y por que las circunstancias del deceso forman parte de una cadena de tristes hechos relacionados al machismo, a ejercer un varón poder, dominio y supremacía sobre la mujer.
Y aunque esta desenfrenada manera de pretender medir fuerzas no siempre termina en la muerte, tristemente se da en todo ámbito y forma: a través de la palabra, de actitudes, de ambientes y de actividades. Y eso en lo laboral, social e, incrementándose muchas veces, en lo familiar.
Ayer escuchaba la frase “hay que luchar para que se apruebe la castración” como método de control y solución ante casos de violaciones. Pero no es un remedio. La actitud machista seguirá y para evitarla no se trata de borrar, eliminar ni castrar a la población entera; sino de cultivar una cultura distinta que debe partir desde la cuna.
Lectora asidua y estudiante de Medicina
Columnas de Redacción Central






















