Enfrentar la crisis laboral desde las emociones
Existe otro panorama que aterra y no estamos hablando del virus. Sentirse inseguro en la fuente laboral es como sentirse desamparado en tu propio hogar y más aún cuando la coyuntura y las propias experiencias demuestran que las leyes muchas veces quedan sólo en papel. Sin embargo, como hemos oído varias veces, toda crisis es una oportunidad de crecimiento.
“No debemos olvidar que seremos recordados por cómo tratamos a nuestra gente en este momento. La reputación de la compañía y los gerentes estarán directamente asociados a cómo enfrentaron y enfrentan esta difícil situación. Eso debe llevar a las empresas a buscar prácticas, donde además de mostrar sus habilidades para dar respuestas a la crisis, puedan mostrar su capacidad de adaptación al cambio y su lado humano”, resalta la directora de Psicología Organizacional de la Universidad Privada Boliviana (UPB) y directora de Desarrollo Humano organizacional en Propium, Patricia Gasser.
La psicoanalista Mónica Pelliza reflexiona que el trabajo, fuente de supervivencia, nos da seguridad aunque no nos guste lo que hacemos. “Generalmente, protestamos frente a la repetición cotidiana, aunque en realidad genera estabilidad emocional”, menciona. Contextualiza también, que a nivel mundial, existen amenazas de despidos masivos e incertidumbre económica para todos: el empleado se pregunta si recibirá su sueldo y el empleador si podrá pagar a su personal.
Antes de seguir, es importante percatarse que la crisis laboral repercute no sólo en el bolsillo y estabilidad económica, sino también en la salud.
LOS EFECTOS EN LA SALUD
La psicóloga y especialista en biodescodificación emocional Raquel Melgar, menciona que nuestro cuerpo es una máquina poderosa y eficiente, que puede mantenerse funcionando sin descanso y de manera óptima todos los días. Sin embargo, también puede ser afectado por los pensamientos y consecuentemente, las emociones que sentimos.
Explica que las glándulas suprarrenales, encargadas de dar la orden al cerebro de producir mayor cantidad de cortisol (hormona vinculada con el estado de alerta y la huida), también son las que presentan (desde la biodescodificación emocional) el conflicto de dirección. Indica que en una situación como la que estamos viviendo ahora, en la que “no sabemos” qué va a pasar mañana o a fin de mes, es bastante probable que la producción de cortisol, adrenalina y otras se incrementen y nos pongamos en una situación de alerta que lleva a “escapar”. Sin embargo, al no saber “hacia dónde”, nuestro cuerpo está propenso a desarrollar enfermedades vinculadas con las glándulas suprarrenales, entre las cuales incluso se pueden contar algunas de las denominadas autoinmunes.
“Es por eso que, en este momento, atender el aspecto emocional, en cada uno de nosotros, resulta de suma importancia”, remarca.
CONSEJOS PARA ATENDER LAS EMOCIONES
Pelliza relata que, tras más de 40 años de práctica clínica, pudo observar que cuando hay una crisis emocional los pacientes hacen uso de una serie de recursos personales para enfrentarla. “Aunque uno no quiera también repite estos patrones, son siempre los mismos. Por ejemplo, frente al desorden de la vida culpamos a otros, a la pareja, a los hijos, a los empleadores, al Gobierno etc. La situación del coronavirus es planetaria, nadie tiene la culpa, pero todos tenemos responsabilidad”, indica.
Subraya que cuando el caos impera, cualquier función de ordenamiento sosiega.“En esto tenemos que ser creativos, no hay una receta. La pandemia puso en evidencia nuestra fragilidad”, añade. Melgar acota que no importa si uno es empleador o empleado, las emociones son comunes a toda la especie humana y para enfrentar la actual crisis existen algunas pautas que podemos seguir. Sin caer en la trampa de pensar en fórmulas universales, las especialistas consultadas comparten claves que pueden ayudar a las personas a enfrentar la crisis laboral desde las emociones:
• Desvía la mirada de la pérdida hacia lo que aún tienes. Gasser aconseja aprender a concentrarnos en lo que tenemos, identificando nuestros recursos para poder planear qué hacer con ellos. “Así podremos salir de la desesperanza y, sobre todo, ser capaces de retomar el control sobre algunos aspectos de nuestras vidas”, agrega.
• Reduce tus ataques de: “no lo puedo soportar”. “Mira tu historia. Haz un recuento de las muchas veces que has salido “bien parado” de situaciones en las que tú creías que no había salida”, recomienda Melgar.
• Lidia con las emociones negativas expresando tus sentimientos. Si no lo hacemos, estos se acumularán y saldrán de forma descontrolada, pudiendo estallar con quienes no tienen nada que ver con la razón de nuestras preocupaciones, advierte Gasser.
•Ve la situación con serenidad, tratando de identificar qué puedes controlar y qué no. “Esto evitará que gastemos nuestra energía en cosas que no están en nuestras manos, pues sólo si logro visualizar aquello que puedo manejar, podré hacer algo al respecto”, apunta Gasser. Añade que es importante ser realistas, no sobredimensionar las cosas y no anticiparse negativamente.
•Evita las etiquetas. Melgar recomienda recordar las propias capacidades y habilidades e identificar cuáles de ellas podrías usar ahora para enfrentar lo que crees que es “horrible”. “Cambia la semántica, evita los juicios absolutistas y los pensamientos altamente generalizados. Siente tu cuerpo y date cuenta lo que ocurre cuando los modificas por algo menos tortuoso. Las soluciones comienzan a brotar de tu propio conocimiento interior”, resalta.
•Reconoce que eres responsable de tus quejas y autocompasión. Melgar sugiere hacer un esfuerzo por tolerar la frustración. “De manera casi automática, surgirá de ti mismo una serie de recursos que te alejarán del no puedo, llevándote a otro estado de percepción y, por tanto, de conciencia”,
•Los empleadores deben conectarse emocionalmente con sus empleados. Gasser explica que ello significa entenderlos y hacerles ver que importan. “Se debe buscar una conexión con nuestra gente, sólo así lograremos que nos trasmitan lo que necesitan y podremos hacer algo al respecto. Debemos dejar de preocuparnos, en lugar de ello, debemos ocuparnos en las soluciones”, sugiere.
•“La unión hace la fuerza”. Tranquiliza si empleadores y empleados pueden idearestrategias conjuntas para hacer frente a la crisis, remarca Pelliza. “Es dignificante conocerse, uno por uno, compartir los problemas y las alegrías…tanto empleador como empleado, respetar sus lugares.Es buena idea afrontar juntos al coronavirus y a las estrategias sanitarias”, detalla.
•Acepta el desafío de las adversidades. Melgar recuerda que son éstas las que nos llevan a encontrar nuestro máximo potencial. Agrega que esto puede ser fácilmente alcanzado, si fijas pequeños objetivos diarios y pones toda su atención en alcanzarlos.
•La vida sigue. “Ésta es nuestra vida, no tenemos otra. Así que lo mejor es invertir para darle una forma que se adecúe a nuestro estilo, haciendo cosas con lo que hay. Creo que el humor es siempre un ingrediente necesario en la fórmula para decir: ¡Estoy vivo!”, reflexiona Pelliza.
LA MOTIVACIÓN Y EL LIDERAZGO, ASPECTOS FUNDAMENTALES
Gasser asegura que la motivación en el personal repercute directamente en los resultados de la empresa. “Un equipo motivado rendirá mucho más que uno sin motivación. Esto se reflejará directamente en el compromiso de los empleados hacia la empresa: a mayor compromiso, mayor rendimiento”, añade.
La experta desataca que es fundamental hacer sentir a los empleados reconocidos en sus esfuerzos, que tengan conciencia que lo que hacen es importante para la empresa y que ella se los agradece, ya que ello repercute directamente en su productividad.
Sin embargo, existe otro ingrediente más que es fundamental y hablamos del liderazgo. Melgar apunta que el verdadero liderazgo es emocional. Explica que, de acuerdo a estudios realizados por Harvard Business, el líder emocional es mucho más eficiente.
“Cuando el líder permite la sana expresión de las emociones, el personal, al haberse permitido expresar lo que siente en un ambiente sin juicio, libera las emociones. Por tanto, puede volver a concentrarse en las tareas rutinarias”, manifiesta.
La especialista recomienda identificar a través del diálogo al personal que se siente particularmente afectado y facilitar los espacios de desahogo. “En este momento, son muchas las empresas que recurren a psicólogos organizacionales para atender de manera integral a su personal, permitiendo que la crisis sea vivida como una oportunidad”, destaca.
Gasser recalca que para administrar con un enfoque puesto en las personas es fundamental un liderazgo servicial e inspirador. Primero, servir, luego, liderar. Añade además que es imprescindible ocuparse de los espacios que quedan vacíos con la incertidumbre: espacios de necesidades, de cuestionamientos, de dudas, de demandas personales y grupales. “Si no nos ocupamos nosotros como líderes, los ocuparán otros y ello hará que las cosas se salgan de nuestro control…la comunicación se basará en supuestos, especulaciones y generará un ambiente tóxico entre los trabajadores, pudiendo ello tener serias repercusiones en los resultados de la empresa”, alerta.
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“CAMBIAR CON EL CAMBIO”
“La pérdida de la brújula en esta crisis y la pérdida de referentes que nos sostenían pueden ser utilizados para relanzar nuevos posicionamientos subjetivos”, afirma Pelliza. La psicoanalista resalta que la creatividad de cada uno puede salir a flote en una situación de espera como la cuarentena. “Es hacer con lo que hay”, adiciona.
Gasser acota que en una crisis cambian lo que es esencial y lo que es complementario, además de las prioridades y posibilidades.Para afrontar este reto, la especialista apunta que se debe tener coraje y vencer el miedo, tener el valor de asumir decisiones y desarrollar la capacidad de anticiparse a nuevas circunstancias y demandas del entorno. “Cambiar con el cambio”, enfatiza. Aconseja que para ello las empresas deben descubrir nuevas habilidades en sus equipos que antes no habían descubierto, tomando en cuenta que hay una reserva oculta de creatividad y productividad en ellos. “Debemos tener plasticidad en nuestros modelos y activar todo lo disponible, integrar aquello que descubrimos y no olvidar todo lo que aprendimos para consolidar lo bueno y eliminar lo innecesario”, agrega.





























